El país es el segundo productor de este tipo de cultivos del mundo, con 18 millones de hectáreas, detrás de Estados Unidos. “La Argentina fue uno de los primeros que apostó a esta tecnología y le fue muy bien”, señaló el especialista Eduardo Trigo. “Más de la mitad de la población mundial consume productos transgénicos”, agregó.
El área sembrada de cultivos transgénicos en nuestro país, creció un 5 % en 2006 respecto de la campaña del año anterior, por lo que la Argentina continúa siendo el segundo productor de este tipo de cultivos del mundo, con unas 18 millones de hectáreas.

Así lo indica un informe anual difundido esta semana durante una conferencia de prensa por el Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicas (Isaaa).

“La Argentina fue uno de los primeros que apostó a esta tecnología y le fue muy bien”, señaló Eduardo Trigo quien fue el encargado de presentar el informe realizado por el fundador y presidente de Isaaa, James Clive.

En la última campaña prácticamente la totalidad de la superficie sembrada de oleaginosas fue cultivada con soja tolerante al herbicida glifosato, mientras que el maíz y el algodón transgénicos ocuparon casi el 73 % y el 80 % del área destinada a esos cultivos, respectivamente.

A diez años de su adopción, con el 18 % de la superficie global de organismos genéticamente modificados, la Argentina se ubica en la segunda posición de un total de 22 países en el mundo que cultivan transgénicos.

Estados Unidos, que elaboró esta tecnología, continúa siendo el principal productor de transgénicos e impulsa su crecimiento en todo el mundo, llegando a casi 55 millones de hectáreas sembradas.

Por otra parte, nuestro sistema regulatorio en relación a los cultivos transgénicos que tienen tolerancia a herbicidas y a insectos al mismo tiempo —rasgos apilados—, está tomando decisiones al respecto.

El informe señala que los países no industrializados están alcanzando su límite de producción mientras que los países emergentes le están dando un mayor dinamismo al proceso, entrando en la segunda década de implementación de este avance.

De hecho el aumento en la adopción de cultivos modificados genéticamente fue significativamente más alto en los países en desarrollo con un 21 %, en tanto que en las naciones industrializadas fue solamente un 9 %.

El área sembrada de estos cultivos tuvo un alza a nivel mundial del 13 % con respecto al año precedente, superando a nivel mundial las 100 millones de hectáreas, el segundo incremento más alto de los últimos cinco años.

Al respecto, Brasil alcanzó las 11,5 millones de hectáreas de soja y algodón transgénico y se mantiene como el segundo productor de la región; 6,5 millones de hectáreas por debajo de la Argentina.

Asimismo, los productores brasileños lideran el crecimiento de América del Sur con un aumento del 22 % respecto de 2005, según el informe emitido por la Isaaa.
India está surgiendo como país propulsor de este tipo de tecnologías agrícolas en Asia. El año pasado triplicó la superficie de siembra de algodón resistente a insectos desplazando a China y ubicándose en el quinto lugar entre los productores de transgénicos del mundo.

“Más de la mitad de la población mundial consume productos transgénicos”, dijo Trigo en la conferencia brindada por el Consejo Argentino para la Información y el Desarrollo de la Biotecnología (ArgenBio).

Finalizada la charla con los periodistas, sostuvo que “el 80 por ciento de los agrícultores que emplean esta tecnología son pequeños productores”.

El biodiesel

La directora del Consejo Argentino para la información y el Desarrollo de la Biotecnología (ArgenBio), Gabriela Levitus, señaló que en torno al biodiesel “hay una gran discusión sobre si se debe sustituir cultivos para energía o para alimentación y requiere toda una discusión y debatir una política de Estado”. Destacó que “hay mucha conciencia en la Argentina sobre la importancia de la biotecnología”, tras recordar que el ex ministro Roberto Lavagna “fue el impulsor de la ley del sector y en todo el año pasado se ha seguido trabajando fuerte y la Secretaría de Agricultura es un jugador principal en ese desarrollo”. “En Argentina hay conciencia no solamente del beneficio económico de la biotecnología, sino que sigue siendo un país líder en América Latina sobre lo que hay que hacer, y Agricultura cumple un rol fundamental”, agregó la titular de ArgenBio.

Informe del Servicio para la Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicas