MONTEVIDEO, 22 AGO (APF.Digital) La Dirección Nacional del Medio Ambiente (DINAMA) de la República Oriental del Uruguay difundió un informe sobre las emisiones, calidad del ambiente y eventos especiales ocurridos en los últimos meses y asegura que cumple con criterios técnicos • No obstante, reconoce que se arrojaron 74 kilos de mercurio al agua.
En el texto, el organismo insistió en que “el desempeño de la planta continúa cumpliendo con la normativa y criterios técnicos”. No obstante, omitió el detalle de las sustancias químicas y contaminantes que la fábrica está volcando al río Uruguay y cuáles son las consecuencias a largo plazo.
Un dato importante lo constituyen los casi 74 kilos de mercurio que arrojó los últimos seis meses al agua, lo que representa un riesgo para la salud humana y del medio ambiente.
En ese sentido, aparte de las emisiones gaseosas, residuos sólidos y efluentes líquidos, la planta ha estado vertiendo al río otras sustancias, entre las que se cuentan el amonio, nitrato, clorato, sustancias fenólicas, clorofenoles, ácidos resínicos, esteroles, arsénico, mercurio, cadmio, cobre, cromo, níquel, plomo, cinc, sodio, hierro, sulfuro, cianuro y detergentes, cuyos valores se dieron en miligramos por litro de efluente.
Llevadas dichas cantidades a kilos y a modo de ejemplo, durante el período analizado se vertieron al río 2.950 kilogramos de cromo, 74 kilos de mercurio y 885 kilos de plomo. Lo que despierta la alarma de los ambientalistas que exigen el cierre de la celulosa.
El tema del mercurio
Dado que en Uruguay se están tomando medidas para limitar el uso del mercurio, interesa detenerse en los 74 kilos de este metal emitidos por Botnia durante el semestre analizado. El mercurio es un elemento básico que se encuentra en la corteza terrestre. Los seres humanos no pueden crearlo o destruirlo.
Es una sustancia tóxica y persistente que cuando se libera al ambiente, eventualmente se deposita en el suelo y en el agua. Una vez allí, los microorganismos lo transforman a metil-mercurio, que se bioacumula en las cadenas alimenticias, por lo que representa un riesgo para la salud humana y el medio ambiente.
El mercurio puro es un metal líquido. Se utiliza en varios productos de uso domestico, tales como termómetros, interruptores y lámparas. Se encuentra naturalmente en rocas como el carbón mineral, que cuando es quemado el mercurio pasa al ambiente. Las plantas de energía eléctrica que queman carbón mineral son una fuente muy importante de emisión de mercurio al aire.
La incineración de residuos peligrosos, la producción de cloro, la rotura de productos que contienen mercurio, el tratamiento indebido y la inapropiada disposición final de productos y residuos con mercurio también pueden liberar mercurio al ambiente, según informó RAP-AL Uruguay.
A nivel mundial, se está trabajando para que el mercurio sea incluida en la lista de sustancias a ser eliminadas en el Convenio de Estocolmo, por ser una sustancia tóxica bioacumulable, persistente y que se biomagnifica. En conjunto con esto se está llevando a cabo una campaña a nivel regional para la minimización de las fuentes domésticas de mercurio. Es en ese contexto de preocupación generalizada por el mercurio que deben analizarse los 74 kilos de mercurio emitidos durante casi seis meses por Botnia, publicó LT14. (APF.Digital)
Mercurio en el río Uruguay – Dr. Oscar Ventura
Los errores de RAPAL
¿Cómo llega RAPAL a esos dichosos 74 Kg semestrales de Mercurio?. El informe citado más arriba de la Dinama establece que el período analizado va desde el 11 de Noviembre de 2008 al 31 de Mayo de 2009, o sea, 202 días. RAPAL asumió que el máximo autorizado en el permiso para la concentración de mercurio en el efluente (0.005 mg/L) fue efectivamente la concentración observada, ni más ni menos. Y que esa concentración se observó en los 73 millones de litros diarios de efluente, por lo que hizo la cuenta
202 días X 73.000 m3/día de efluente X 1.000 litros/m3 X 0.005 mg/litro / 1.000.000 mg/Kg = 73.73 Kg mercurio
y de ahí salieron los famosos 74Kg de mercurio. Obviamente, el lector perspicaz habrá notado dos errores, uno venial y otro mortal
1. 202 días no son un semestre, sino que deberían ser 183 días, así que el verdadero cálculo con sus métodos sería 67 Kg. Por supuesto que es un pecadillo nada más. Pero…
2. 0.005 mg/litro es el permiso de vertido. Las cuatro primeras mediciones hechas con un método menos preciso (ver Tabla 2) simplemente consignaron que la emisión estaba por debajo de 0.005 mg/litro, pero las últimas tres, hechas con un método más preciso, dan un promedio de 0.0012 mg/litro, así que los famosos 74 Kg, ya devaluados a 67 Kg, deberían sufrir todavía una mayor deflación, a tan sólo 15 Kg.
Tenemos entonces que, corrigiendo los errores de RAPAL, se obtiene que UPM vertió por semestre la cantidad de 15 Kg de mercurio al río. Ahora podemos hacer dos preguntas:
¿Qué concentración implica el vertido realizado por Botnia al río?
¿Cómo se compara esa concentración de mercurio con la que el río arrastra normalmente?
La verdad de la milanesa
Si tomamos los 15 Kg semestrales y los pasamos a microgramos por segundo tenemos
15 Kg/semestre = (15 x 1.000 x 1.000 x 1.000 ug) / (183 días x 24 h/día x 3.600 s/h) = 949 ug/s
Consideremos ahora el caudal del río Uruguay. No voy a tomar el caudal máximo, ni el promedio, sino el mínimo. Es decir, cuando estamos en condiciones de sequía y el río Uruguay lleva tan sólo 500 m3/s o sea 500.000 litros por segundo. La concentración en el río entonces será
949 ug/s / 500.000 L/s = 0.0019 ug/ s
Ahora bien, esa es la contribución Botnia al río, por llamarla de alguna manera. Pero ¿cuál es la concentración de mercurio en el río? Volviendo al informe de la Dinama en http://bit.ly/gMA2L9 encontramos el informe sobre agua para el semestre Enero-Junio de 2009 (en http://bit.ly/ekuwFh) y en la segunda página, la tabla de resultados (en http://bit.ly/gAzM5b). En ese informe se observa:
4.1.10.1 Metales.
Los valores obtenidos para arsénico, cadmio, cobre, cromo, níquel, plomo y selenio han estado siempre y en todas las estaciones por debajo de los correspondientes límites establecidos, siendo además en la mayoría de ellos inferiores a los límites de cuantificación. El mercurio superó el límite establecido (0.2 μg/L) en 2 de las 16 estaciones (8 y 9), aunque únicamente y en ambos casos en el muestreo realizado en abril; sin embargo, sólo uno de los promedios (0.21 μg/L, estación 9) superó ligeramente al límite establecido (0.2 μg/L). Si bien no se registraron concentraciones de mercurio por encima de este límite en los muestreos correspondientes a la línea de base ni al año 2008, existen registros históricos de concentración de mercurio en el agua del río Uruguay que lo superan, en algunos casos ampliamente (CARU,campañas PROCON 1992 y 1995). Esta característica histórica junto al mínimo nivel de excedencia registrado en la oportunidad, determinan la irrelevancia de su consideración como problema. Corresponde destacar que este metal no es insumo ni subproducto de la actividad de Botnia.
En otras palabras, el límite de la concentración de mercurio establecido por la CARU es de 0.2 ug/L y la “contribución Botnia” que calculamos más arriba es de 0.0019 ug/L, es decir 100 veces menor. O puesto aún en otras diferentes palabras, de cada 101 gramos de mercurio que hay en el río, 100 gramos ya están y 1 gramo proviene del efluente de Botnia. Un gramo en ciento uno.
Miente, miente, que siempre algo quedará.