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Shakira y Sean Penn solidarios con Haití

shakira La cantante llegó acompañada de la presidenta de Pies Descalzos y fueron recibidas en el campamento por el actor Sean Penn, que encabeza la fundación Jenkins-Penn Haitian Relief Organization.

La cantante colombiana Shakira visitó el domingo Haití para recorrer uno de los mayores campamentos de refugiados por el terremoto y comenzar la búsqueda de un terreno para construir una escuela.

“Estamos empezando a poner las manos a la obra”, comentó la cantante mientras saludaba a algunos de los infantes del campamento de damnificados del Club de Golf de Petion Ville, que desde el terremoto se ha convertido en refugio de unas 50.000 personas.

Shakira detalló que llegó a Puerto Príncipe para visitar algunos terreno para establecer a través de su fundación “Pies Descalzos” una escuela en Haití, en donde se ofrezca no sólo educación académica sino que también cuente con programas nutricionales y de salud.

“Tenemos un compromiso, desde el día uno, de unirnos a la reconstrucción en Haití a través de las escuelas, como lo hemos venido haciendo en Colombia”, destacó la cantante.

La intérprete de “She wolf” llegó acompañada de la presidenta de Pies Descalzos María Emma Mejía y fueron recibidas en el campamento por el actor estadounidense Sean Penn, cuya fundación Jenkins-Penn Haitian Relief Organization (J/P HRO), ha estado al frente de los grupos que proveen ayuda humanitaria en ese campamento.

Desde el terremoto del 12 de enero, que dejó unos 222.000 muertos, diversas figuras del mundo del espectáculo, como Angelina Jolie y Harrison Ford, y de la política han visitado Haití para ofrecer ayuda humanitaria.

La cantante colombiana, quien en 2006 grabó el éxito “Hips don’t lie” con el cantante de origen haitiano Wyclef Jean, participó en enero en el teletón “Hope for Haiti”, que organizó en Estados Unidos el actor George Clooney para recaudar fondos para las víctimas del terremoto.

Gripe porcina: preguntas frecuentes

1. ¿Qué es la gripe porcina?

La gripe porcina es una infección respiratoria aguda y muy contagiosa de los cerdos, causada por alguno de los varios virus gripales de tipo A de esa especie. La morbilidad suele ser alta, y la mortalidad baja (1%-4%). El virus se transmite entre los cerdos a través de aerosoles, por contacto directo o indirecto, y a través de cerdos portadores asintomáticos. Durante todo el año se producen brotes en esos animales, pero la incidencia es mayor en otoño e invierno en las zonas templadas. Muchos países vacunan sistemáticamente a sus cabañas de cerdos contra la gripe porcina.

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Fiesta en la corte de los Agro-Emperadores

por Víctor Ego Ducrot

(Buenos Aires)Con el cuento de la crisis, las corporaciones agrarias y financieras, locales y globales, se ponen las botas. Obama, la CIA y los medios las protegen. El caso argentino, la rebelión de la soja.

Argentina es uno de los grandes agroproductores del planeta. Hace un año, las entidades patronales del sector tendieron un cerco sobre el gobierno, con la intención de no pagar impuestos a la renta exportadora (retenciones) y se transformaron en el principal núcleo opositor de la derecha vernácula.

Estos sectores cuentan con la complicidad de la red mediática concentrada y en forma sistemática tienden a presentarse como víctimas frente al conjunto de la sociedad. Los elementos más conservadores del espectro político ven en ellos una oportunidad para recuperar el espacio relativamente perdido durante los últimos tiempos.

Esa, más o menos, pude ser la síntesis de la coyuntura política del país, pese a que para los pequeños productores de agricultura familiar, trabajadores urbanos ocupados y desocupados, para las más amplias capas de la población, la agenda de cambios profundos contra la pobreza sigue pendiente.

Sin embargo, la llamada “crisis del campo” excede lo local y debería ser considerada desde una perspectiva más abarcadora y estructural respecto de la Argentina misma, y en sintonía con lo movimientos telúricos que se dan al interior del sistema capitalista-imperialista.

Primero, lo que sucede en casa

La patronal agropecuaria y el gobierno nacional, que no quiere ni puede concederles el beneficio que reclaman, porque las cuentas fiscales colapsarían y los precios internos de la canasta familiar alimentaria treparían hasta las nubes, están condicionados por el círculo vicioso que domina al paradigma productivo de este país.

En ese sentido, resultará útil reproducir aquí las principales consideraciones de un muy inteligente artículo publicado por el diario Página 12 el 25 de febrero último, con el título “Doble renta”.

Los reclamos de la dirigencia del campo para que el gobierno disminuya los derechos de exportación de granos se basan en una visión distorsionada de cómo se debe conformar el nivel de utilidades del sector. El Poder Ejecutivo, como lo hacen otros gobiernos del mundo, busca recaudar impuestos en los sectores con mayor capacidad de generación de ganancias. El campo es claramente el sector productivo de mayores ventajas comparativas. Ventajas brindadas por la generosidad del clima y la tierra argentinos. Los productores no lo ven así, porque mantienen desde hace años un sistema productivo que divide la renta en dos partes: en promedio, 70 por ciento para el dueño de la tierra y 30 por ciento para el arrendatario. En el país casi el 70 por ciento de la tierra se trabaja bajo ese régimen. En Estados Unidos, el gran productor mundial de alimentos, menos del cinco por ciento de la tierra cultivada se arrienda. En Europa sólo se alquila el tres por ciento de los campos. En Brasil prácticamente no existe el arrendamiento.

Los arrendatarios, los más enfervorizados en la protesta, se quejan porque el 50 por ciento de su costo es el alquiler de la tierra. Por eso no hay precio ni nivel de retenciones que los satisfagan.

También sucede que ellos (los arrendatarios) no realizan las labores de siembra y cosecha con su propia maquinaria: la mayoría terceriza esos trabajos. Así entra en la distribución de la renta un tercer actor, el contratista, dueño de las maquinarias.

Con una misma inversión, el dueño de la tierra recibe un alquiler fijo, sin tener que invertir en semillas, fertilizantes, herbicidas, mano de obra ni maquinarias; el arrendatario entra en un negocio de gran nivel sin tener que invertir millones de dólares para comprar la tierra; y ambos evitan comprar tractores, sembradoras y cosechadoras.

Por su parte, Osvaldo Barsky, también citado por Página 12, explica en su libro “La rebelión del campo” que el mayor problema no es que se trabaje en tierras arrendadas, sino el exorbitante precio al que llegaron los alquileres, empujados por la competencia entre los grandes pooles de siembra. Este fenómeno deja afuera a los pequeños productores que, al no tener el mismo nivel de productividad que los grandes, van quedando marginados del negocio. Así se concentra la producción agropecuaria.

Recordemos que los pooles de siembra se conformaron a partir de la llegada de capitales financieros especulativos al sector agrario, constituyendo así el sistema de agronegocios, que en Argentina y en los países del Mercosur derivó en el modelo cuasi monocultivista sojero, orientado a los mercados globales y con severas consecuencias ambientales, sociales y alimentarias.

En algún momento llamó la atención que en la sublevación contra el gobierno coincidan entidades patronales de arrendatarios y de terratenientes (la Federación Agraria Argentina –FAA- y la Sociedad Rural Argentina –SRA- respectivamente). Algunos analistas consideraron que esa alianza sólo es consecuencia de los errores del gobierno, que no sabe diferenciar y propende así al aglutinamiento de las fuerzas patronales conspirativas.

Errores gubernamentales los hubo, y muchos. Sin embargo, considerar que esa nueva alianza se explica por ello resulta, cuanto menos, ingenuo. La convivencia de patronales arrendatarias y terratenientes se explica, fundamentalmente, en el hecho de que ambos sectores comparten el paradigma de agronegocios, sojero y orientado a los más altos rindes en los mercados mundiales de commodities.

Hace mucho que esa estructura agraria dejó en segundo plano su rol de productora de alimentos para el mercado interno; simplemente ello no está entre sus prioridades. Por eso, cuando el gobierno anuncia concesiones y mejoras para los sectores lecheros, por ejemplo (aunque también para la exportaciones lácteas), las patronales agrarias insisten con aquello que las une, la eliminación de la retenciones o pago por derechos a las exportaciones de soja.

El mundo y sus dueños

El esquema antes descrito juega sobre un tablero internacional, sobre el mismo que la derecha vernácula y sus protagonistas estrellas -la dirigencia patronal del agro- quieren posicionarse para imponer proyectos y obtener espacios políticos.

El 22 de febrero pasado, desde Bogotá, la publicación electrónica Vanguardia informaba lo siguiente.

Se vivió con el petróleo: de 40 dólares el barril, lo llevaron a un histórico de 130; y ahora, sustentando la crisis financiera mundial, se tasa por debajo del precio de donde inició esa aparatosa carrera alcista.

Para muchos, esa alta cotización fue el coletazo del fin del crudo, pues al parecer los pozos se habían secado; sin embargo, un sector considera que es la puesta en práctica de las llamadas “burbujas especulativas”, que suelen nacer y dar sus frutos en las principales bolsas del mundo.

¿Pero como sube y pierde 100 dólares en tan poco tiempo? Esa burbuja se les desinfló y crudo hay para rato.

Ese mismo fenómeno está ocurriendo con el precio del maíz, pues si bien es cierto que el 20 por ciento de la cosecha de los Estados Unidos (mayor productor mundial) se destina para etanol (agrocombustible), una tecnología costosa y hoy poco atractiva ante un petróleo barato, no es el referente para que la cotización tenga en apuros a medio mundo, cuando las cosechas, hasta la fecha, han sido normales y dentro de las proyecciones mundiales.

La fórmula del petróleo se la están aplicando al maíz, pues les genera altos dividendos, es el papel con que más se especula en la Bolsa de Chicago. No es que ellos manejen los físicos, si no que los corredores e inversionistas ponen a circular esa burbuja como la más atractiva del mercado, la cual se compra de mano en mano buscando los mejores dividendos. Estamos convencidos de que el precio del maíz en el mercado externo obedece a factores especulativos, los cuales son toda una montaña rusa. Esa especulación se está dando con todos los commodities.

Si es cierto que el mundo se cae como consecuencia de la llamada crisis global, ¿de donde salen los fondos para la nueva ronda de negocios especulativos?

Una buena parte se mantiene en los activos financieros de las grandes corporaciones del sector. Recordemos que lo que los medios de comunicación concentrados -herramientas de sentido de esas mismas corporaciones- espectacularmente denominan “nacionalización” de bancos en Estados Unidos y en la Unión Europea (UE), en realidad no es otra cosa que traspaso automático de pasivos privados a la “caja boba” del Estado, de un Estado que viene siendo privatizado en sus funciones operativas desde hace dos décadas. De esa forma, las corporaciones financieras continúan con sus buenos negocios, mientras que a la crisis la paga el conjunto de la sociedad.

Oros fondos que necesita el mercado especulativo de los agronegocios provendrán de los dos billones de dólares que el gobierno de Barack Obama decidió inyectar, “para salir de la crisis”, en la cuentas de entidades financieras, empresas y consumidores, de forma tal que estos últimos sigan aceitando la rueda, con nuevos endeudamientos.

Se trata de un negocio redondo para las corporaciones financieras; quizá más redondo aún que el obtenido con la inyección de activos que dispuso la administración Bush después de los auto atentados del 11 de septiembre del 2001, tal cual se describe en el libro “Bush & Ben Laden S.A.”, de quien esto escribe y editado en noviembre de aquél año en Buenos Aires, por la editorial Norma.

Y esos negocios quedarán garantizados si termina de imponerse la modalidad política que caracteriza a la actual etapa del sistema capitalista-imperialista, que denominamos Imperio Global Privatizado (IGP) –ver el ya citado libro “Bush & Ben Laden S.A.”-: la privatización del Estado, ya no sólo en lo que hace a sus empresas de servicios, por ejemplo, sino al Estado como aparato de gestión.

En Argentina, las patronales rurales tienen ese objetivo, aunque sus operaciones de prensa pretendan lo contrario.

El presidente de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, dijo días pasados: “todos los intentos del gobierno por quebrar a la Mesa de Enlace (expresión política de la patronales del agro) han fracasado y hoy por hoy son los productores los que deben ocupar los cargos políticos, antes que dejarlos en manos de marginales”.

Negocios protegidos por expertos

En uno de los primeros informes que recibió el flamante Obama, la CIA considera que la “crisis financiera internacional” es la principal amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos. Dicho documento acaba de ser elevado al Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos por el director de la Inteligencia Nacional de ese país, el almirante retirado Dennis Blair.

El informe advierte que si la “crisis” continúa se registrará un aumento del nacionalismo en el mundo. Países amigos podrían convertirse en enemigos, los aliados tendrán muchas dificultades para cumplir con sus acuerdos militares y sus obligaciones humanitarias, y los problemas inmigratorios se multiplicaran.

La atención recae sobre está centrada sobre países como China, los tigres asiáticos, Rusia y los países de Europa del Este.

Según publicó el 22 de febrero último el diario Clarín de Buenos Aires -emblema del sistema mediático concentrado local- los escenarios van desde una especie de Pearl Harbour financiero, es decir un ataque asiático contra el dólar hasta el regreso de algunos países de Europa del Este a políticas económicas más socialistas lo que conduciría a agravar las tensiones en el seno de la Unión Europea.

China es el principal acreedor de Washington, con casi un billón de dólares (cifra equivalente a la mitad del “rescate” que impulsa Obama) en bonos del tesoro de Estados Unidos.

También hay preocupación por lo que pueda suceder en América Latina y en África, donde la baja de los precios de la commodities combinado con la fuga de capitales hacia mercados más seguros está produciendo estragos, añadió Clarín.

Puede interpretarse que el documento del jefe de la inteligencia de Estados Unidos tiene la clara intención de desestabilizar toda iniciativa política que pueda obstruir los trazos estratégicos de los nuevos negocios globales de la especulación agro financiera.

Esa estrategia estadounidense tiene adecuaciones “nacionales”, de ahí la nueva agresión de Obama al presidente venezolano Hugo Chávez (dijo que Estados Unidos no pude depender del petróleo de “dictadores”) y los apoyos expresos y tácitos que la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires le viene dando en forma sigilosa a las patronales agrarias de Argentina.

El gobierno de la presidenta Cristina Fernández se vio obligado, el jueves pasado, a una más que justificada reacción. Por boca de su canciller, Jorge Taiana, calificó a la CIA de irresponsable y pidió explicaciones al embajador estadounidense, debido a un informe de esa agencia, en clara consonancia con las declaraciones de Blair ante el Congreso.

Taiana afirmó que son infundadas las conclusiones de la CIA, cuando sostiene que la “crisis financiera” se extendió particularmente a la Argentina. “Las conclusiones de la agencia de inteligencia estadounidense son irresponsables, infundadas y no muestran el respeto ni la madurez que deben existir entre dos países”, dijo el canciller

El primer informe sobre inteligencia económica que el nuevo director de la CIA, León Panetta, presentó a Obama asegura que “la agencia de los espías está siguiendo tendencias inquietantes en muchos lugares del globo, desde el sudeste asiático a América latina”, según reveló ese mismo jueves el diario The Washington Post.

Panetta había dicho que, en reuniones privadas, funcionarios de inteligencia latinoamericanos advirtieron a sus colegas estadounidenses sobre una crisis que se está extendiendo en todas partes del hemisferio, en particular en la Argentina, Ecuador y Venezuela.

Entre los expertos que se dedican a cuidar al reino de los agronegocios no sólo se encuentran los Estados de los países centrales y sus agencias militares, de seguridad e inteligencia. En esa función juegan un rol esencial los grandes medios de comunicación concentrados -aliados financieros y comerciales de las corporaciones, y por ende socios políticos-, los encargados de crear sentidos comunes (valores y opiniones) entre la sociedad, a favor de sus intereses sectoriales.

El Observatorio de Medios de Argentina, de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) divulgó la semana pasada un breve pero revelador artículo -consultar en la web de APM- sobre cómo las patronales locales del agro se paran ante los medios de comunicación.

“Tienen que saber que la realidad es lo que percibe la gente, y esto viene de las escuelas de psicología infantil de Estados Unidos y es lo que hace que el otro actúe según lo que tiene en la cabeza: así es que si la gente cree que va a llover, va a salir con paraguas e impermeable, aunque no llueva”. Así se expresó en una de sus “clases” de la flamante escuelita de cuadros de la SRA, el consultor Felipe Noguera.

Dentro de la estructura mediática también juegan un papel relevante las famosas encuestadoras “científicas”.

“El sector agropecuario está mucho más sólido que el gobierno nacional en su estrategia de comunicación”. Esas fueron las declaraciones de Manuel Mora y Araujo, uno de los más destacados encuestadores argentinos al portal de noticias especializadas Infocampo, sistemático portavoz de las patronales del agro.

“Los dirigentes del agro han mostrado una gran apertura al diálogo siendo muy unidos, a pesar de las diferencias internas que existen; el gobierno, en cambio, no tiene un objetivo comunicacional muy claro y repite las mismas estrategias del año pasado. El gobierno sigue insistiendo con querer hacerle creer a la población que el hombre de campo es avaro, egoísta y malvado, cuando todos sabemos muy bien que esto está muy lejos de ser así: es un error repetir los discursos que nos llevaron a un conflicto tan largo el año pasado. La realidad es que buena parte de la sociedad argentina tiene gran simpatía hacia la gente de campo; esto no es así hacia el gobierno nacional, que está muy cuestionado en varios sectores de la sociedad”, afirmó el encuestador si dar pista alguna sobre la metodología “científica” desde la cual arriba a esas conclusiones.

La guerra por la comida

La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) consideró que la producción mundial de cereales bajará en el 2009, principalmente, en Sudamérica, debido a las fuertes sequías y que los precios permanecerán elevados.

La FAO calcula que las reservas de cereales para el 2009/2010 se situarán en 496 millones de toneladas, el nivel más alto desde 2002, aunque para el año comercial 2008/09 (junio/julio) las previsiones apuntan a nuevos incrementos en el uso de cereales para la producción de agrocombustibles.

En Estados Unidos se prevé que el uso total se incremente hasta cerca de 93 millones de toneladas (de las cuales 91 millones son de maíz), un 19 por ciento más sobre el nivel de 2007/08, sostiene el informe dado a conocer en los últimos días.

Ese panorama, que para la mayoría de los expertos es indicativo de una marcada tendencia alcista en los precios promedio de la alimentación, tendería a agravarse en los países eufemísticamente denominados emergentes, porque serán ellos los más golpeados por los efectos de la llamada “crisis global”.

En Argentina por ejemplo, asoman indicadores preocupantes que podrían reflejarse en aumento de la desocupación y caída del consumo, hechos letales para un país que, paradójicamente, es gran productor agropecuario y ofrece tasas desmedidas de desnutrición infantil y pobreza generalizada (con casi el 50 por ciento de los trabajadores activos “en negro” o fuera del sistema).

Esos indicadores, difundidos esta semana por varios medios periodísticos y no desmentidos por el gobierno, dicen que el ingreso de divisas bajó un 36 por ciento en enero pasado, porque se vendió un 14 por ciento menos en cantidades y a un precio 25 por ciento menor.

En Brasil el panorama es similar y ambos países están haciendo esfuerzos para sintonizar una misma frecuencia ante la situación, pero no logran evitar la caída de los intercambios bilaterales y dentro del Mercosur en general.

Si Estados Unidos amenaza con que lo problemas de la pobreza en nuestra región son cuestiones de “seguridad nacional” para ellos, y por estas tierras no se le da respuesta estructural y de fondo a la pobreza -que como vemos cada día pasa más por la lucha por comer-, las fuerzas más conservadoras avanzarán en términos económicos y políticos.

Mientras tanto, las grandes corporaciones en “crisis” siguen con sus lucrativas especulaciones, comamos o no comamos.

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Fuente: Agencia Periodistica Mercosur

Gaza. Israel utiliza armas no convencionales contra el pueblo palestino

por Akram al-Sattari

Este informe confirma que los ataques israelíes están dirigidos deliberadamente contra civiles, usando nuevas armas no convencionales. El doctor Mads Gilbert es un miembro de un equipo médico de noruega presente en la Franja de Gaza sitiada. El equipo ha advertido que Israel ha utilizado armas de uranio empobrecido en su guerra en el empobrecido territorio que es hogar de 1,5 millones de palestinos. El doctor Gilbert describió las condiciones dentro de Gaza en una entrevista exclusiva a Press TV.

La Reina Soja golpeó en Doha y cambia el Mercosur

por Víctor Ego Ducrot | Desde Buenos Aires

La alineación de Brasil con EE.UU. y la UE es consecuencia del proyecto agrocombustibles. La maldición de la renta basada en “commodities”. Lula y Cristina Fernández se verán las caras.
A las palabras se las lleva el viento. Ese parece ser el sino de la política internacional y doméstica de última generación. El canciller de Brasil, Celso Amorim, había comparado las actitudes de Estados Unidos y de la Unión Europea (UE) en las negociaciones sobre comercio mundial con el mismísimo Joseph Goebbels, pues para el alto funcionario de Brasilia, Bruselas y Washington aplicaban aquél principio del jerarca nazi que dice “si uno repite una mentira varias veces, se convierte en verdad”.

Sin embargo todo cambio, y muy rápido. Brasil abandonó a sus socios tradicionales del denominado mundo en desarrollo, ahora con claro líder en la India, y en la negociaciones de la Ronda Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC) aceptó las propuestas hechas por Estados Unidos y la UE en materia de productos industriales. También hizo estallar por los aires la lógica alianza que debió mantener con Argentina, toda vez que ello implicaba darle existencia real al Mercado Común del Sur (Mercosur).

Al finalizar el encuentro de la semana pasada, en Ginebra, el director general de la OMC, Pascal Lamy, elevó un documento que propone a las naciones en desarrollo rebajar de 14 a 12 por ciento los productos bajo protección del libre comercio, mientras que exige a Estados Unidos reducir sus subsidios al agro a 14.500 millones de dólares, según cables de distintas agencias de noticias.

Brasil se sumó a la propuesta pero el canciller argentino, Jorge Taiana, fue uno de los primeros en rechazar el documento. “Para nosotros, ese papel, como está, no es aceptable”, dijo.

Un despacho de la agencia IPS pone el dedo en la llaga: “lo que interesa actualmente a Brasil es el mercado agrícola asiático, especialmente de India y China, dijo. Es que Brasil exporta ahora manufacturas a Estados Unidos e importa esos mismos bienes de ese país, apuntó. La relación de “comercio imperialista” que tenemos hoy es con China, no con Estados Unidos, dijo a ese medio José Botafogo Gonçalvez, un prestigioso diplomático que preside el Centro Brasileño de Relaciones Internacionales (CEBRI)”.

Por su parte, la agencia Reuters, fiel defensora del programa de “libre comercio” que auspicia la OMC, destacó las siguientes apreciaciones del presidente Luiz Inacio Lula Da Silva: “Brasil continuará trabajando por cerrar acuerdos bilaterales de comercio tras el fracaso de la ronda global de negociaciones de la llamada Ronda de Doha”.

Las negociaciones de la Ronda de Doha, iniciadas en 2001, se proponen “aumentar el flujo comercial en todo el mundo”. Las potencias industriales pretenden que los países periféricos abran sus mercados de bienes industriales y servicios, pero se resisten a las concesiones reclamadas desde lo que otrora se denominó el Tercer Mundo: que las economías centrales disminuyan en forma sensible las barreras proteccionistas, de aranceles a la importación y subsidios a sus producciones locales, fundamentalmente para el sector agrícola.

Esta vez Argentina, India y Sudáfrica se constituyeron en el núcleo más duro en defensa de sus sectores industriales, posición antes compartida por Brasil, que ahora se respaldó en el eje que conforman Estados Unidos y la UE.

¿Por qué Brasil decidió ese viraje? ¿Fue una decisión sorpresiva?

Sorpresa nada. Se veía venir. Independientemente de otras iniciativas sudamericanas de carácter positivo –como la tendiente a crear un organismo de defensa regional con exclusión de Estados Unidos y el mantenimiento de respaldos a Venezuela y Bolivia, por ejemplo, aunque en este último caso con marcadas presiones sobre el gobierno de Evo Morales en materia energética-, Brasil optó por privilegiar las necesidades de sus poderos intereses económicos concentrados y apuesta al proyecto agrocombustibles, que tiene como socio principal a Estados Unidos y prioriza el esquema de producción agrícola especulativo que pone en riego la seguridad y la soberanía alimentaria a escala global.

Esa decisión de Brasil deja muy mal parado al Mercosur, toda vez que lo más sólido de su construcción hasta ahora –lo que a su vez es un impedimento para su desarrollo como bloque con peso propio- ha sido su carácter de acuerdo arancelario, acuerdo ahora que en la OMC se hizo añicos.

En las próximas horas Lula visitará Argentina, oportunidad en la que conversará sobre la cuestión con su homóloga Cristina Fernández. Se supone que ambos mandatarios intentarán bajarle los decibeles al ruido que tuvo lugar en Ginebra y en ese sentido puede jugar un papel destacado el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien, según informaciones reconocidas en Buenos Aires, se encontrará aquí conjuntamente con Lula.

Nunca como en esta ocasión las proclamas integracionistas de los presidentes de la región se contradijeron tanto con algunos de sus hechos. Demasiados sigilos, demasiados sometimientos a las presiones corporativas de los grupos empresarios.

Por ejemplo, Lula no puede desconocer que los grandes intereses regionales e internacionales del monocultivo sojero y del proyecto agrocombustibles son los mismos que, en los últimos cuatro meses, se lanzaron en una dura ofensiva desestabilizadora contra el gobierno argentino y auspician un bloque de derecha neo- oligárquica, alentado por Estados Unidos. ¿Le importará? Quizá no tanto, a pesar de sus gestos y sus palabras.

En ese sentido parece orientarse su gobierno, toda vez que el canciller Amorim acaba de aprovechar sus propias declaraciones al diario Folha de Sao Paulo para fijar posición, a escasas horas del encuentro de su jefe con la presidenta argentina. “No podíamos quedar rehenes de la posición argentina. Tuvimos que tomar una decisión difícil. Pero si no lo hubiéramos hecho nos habrían señalado como los culpables del desmoronamiento de la Ronda de Doha”, dijo.

“Sabíamos que había una diferencia de posición con Argentina. Pero no podíamos quedar presos de las posturas argentinas. Pensamos que podíamos encontrar una solución específica para los problemas del gobierno argentino, que tal vez se pudiera resolver en el Mercosur”, añadió Amorim.

Por su parte, el poderos diario Clarín, de Buenos Aires, punta de lanza mediática de la ofensiva patronal del agro contra la presidenta Fernández, sostuvo lo siguiente respecto de lo dicho por el canciller brasileño: “el ministro (Amorim), respaldado por el presidente Lula da Silva, quedó en la vereda opuesta de su colega Jorge Taiana (canciller argentino). Brasil se alineó con Estados Unidos y Europa. En cambio, el gobierno de Cristina Kirchner se pasó al bando de India y China, en el que también se ubicaron otros países como por ejemplo Venezuela y Cuba. Lo que estaba en juego no era minúsculo: Amorim aceptó bajar la protección a los sectores industriales en un nivel que Argentina no estaba dispuesta a avalar, según dijeron el propio ministro Taiana y el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradia”.

La corporación Clarín no dejará nunca pasar la oportunidad de resaltar las discrepancias hacia el interior del Mercosur y de hostigar la política exterior del gobierno argentino. Sería oportuno no tantas palabras y más hechos coherentes dentro del bloque regional, al que no le faltan problemas internos, toda vez que sus socios menores (Paraguay y Uruguay) y asociados, en forma especial Bolivia, no encuentran el lugar que deberían tener.

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Fuente: Agencia Periodística Mercosur