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3º Jornada sobre Agroecología en la Facultad de Agronomía FAUBA

avionch

“LAS PROBLEMÁTICAS AMBIENTALES EN LATINOAMÉRICA.
IMPACTOS DE LAS PULVERIZACIONES CON PLAGUICIDAS Y ALTERNATIVAS AGROECOLÓGICAS”
Martes 7 de diciembre de 2010, desde las 9hs
Facultad de Agronomía UBA. Pabellón Wernicke, Aula Cárcamo
Av. San Martín y Nogoyá. Ciudad de Buenos Aires
Organizan: Cátedra de Extensión y Sociología Rurales FAUBA
Centro de Estudios sobre Tecnologías Apropiadas de la Argentina CETAAR
Red de Acción en plaguicidas y sus alternativas de América Latina Rapal
Informes y contactos
Javier Souza Casadinho O11 15 3617 1782
Exposiciones, talleres, feria de intercambio de semillas

Programa
09.00 hs. Inscripción
9,30 hs palabras de apertura
9,45 hs. Mesa sobre agroecología.
ALTERNATIVAS AGROECOLÓGICAS, MERCADOS LOCALES Y SISTEMAS PARTICIPATIVOS DE GESTIÓN
- Alicia y Daniel, Familias productoras de Cañuelas. Mesa de productores familiares de la provincia de Buenos Aires
- Javier Souza Casadinho docente e investigador FAUBA – RAPAL
- Cecilia Merchán, Diputada Libres del Sur – Interbloque Proyecto Sur. Miembro de la comisión de recursos naturales de la Cámara de Diputados de la Nación.
Preguntas
11.30 LAS PROBLEMÁTICAS AMBIENTALES EN LATINOAMÉRICA
- Camilo Lagos, Vicepresidente y Responsable de Minería y Recursos Naturales del Partido Progresista de Chile.
- Jaime Jiménez, miembro de Paraguay del Consejo Directivo de la Entidad Binacional Yaciretá.

- René Villasboa, jefe de bancada del Partido Popular Tekojoja – Asesor de la Vicepresidencia del Senado de Paraguay.

- Guillermo Gonsalves, Centro Artiguista por los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (CADESyC) de Uruguay. Responsable de Recursos Naturales del CADE
13.15 hs Almuerzo libre
14.00 hs Feria de intercambio de semillas, exposición de productos agroecológicos
15, 30 hs. Mesas de debate y discusión

1- REGISTRO Y CATEGORIZACIÓN DE PLAGUICIDAS
Claudio Lowy, Ingeniero forestal, máster en Desarrollo Humano Sostenible, promotor del cambio de metodología en la clasificación de los agroquímicos, integrante de la Comisión Asesora Ambiente y Sociedad de la APDH.
Silvia Ferreyra, especialista en problemáticas ambientales. Asesora diputada Cecilia Merchán.
Javier Souza Casadinho, ingeniero agrónomo. Magister en Metodología de la Investigación. Miembro de CETAAR coordinador regional RAPAL Impulsor de la ley sobre Clasificación y categorización de agrotóxicos

2- UTILIZACIÓN DE PLAGUICIDAS Y ALTERNATIVAS AGROECOLÓGICAS
Andrea Girardini, Miembro de la ONG Semillas al viento. impulsora de la propuesta agroecológica
Miguel Giannnatassio, Miembro de CETAAR. Impulsor de la propuesta agroecológica
Pablo Montilla – Rodrigo Burrieza. Estudiantes de grado Facultad de Agronomía UBA. Tesistas sobre problemáticas en el uso de plaguicidas.

Silvia Ferreyra
Asesora Dip. Cecilia Merchán
Bloque Libres del Sur – Movim. Proyecto Sur – HCDN
silviaferreyra@recursosnaturales.org.ar
cmerchan@diputados.gov.ar // www.ceciliamerchan.org.ar
4953-9999//4952-9608//15-5936-5072
Bartolomé Mitre 2085; 1ºP of.3 bis
Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Buscan restituir al yaguareté a su hábitat

jaguarete

En los esteros del Iberá se realiza un proyecto único en Latinoamérica, la reinserción a su hábitat natural de grandes mamíferos en peligro de extinción. Osos hormigueros y venados de las pampas ya fueron restituidos. La apuesta más fuerte es el “gran tigre criollo”, una idea que genera polémica.

Es como restaurar una catedral del Siglo XIII”, dice el biólogo Ignacio Jiménez Pérez, tratando de establecer una analogía con lo que significa reinstituir un ecosistema. La comparación puede resultar extraña. Pero no lo es. En ambos casos se trabaja con precisión y extremo cuidado, y, por sobre todo, respeto por conservar lo original. En Corrientes, más específicamente en la cuenca de los Esteros del Iberá, no hay catedrales por restaurar, pero sí hay 1.300.000 hectáreas de área protegida que necesitan recuperar mucha de su fauna que hoy en día está en vías de extinción. En esta vasta región conviven el Parque Provincial del Iberá, unas 500 mil hectáreas de tierras públicas (40%) y la Reserva Natural del Iberá, 800 mil hectáreas, en su gran mayoría tierras privadas (60%).

Ignacio es español, nació en Valencia, pero desde hace 6 años vive en la Argentina, y trabaja para la fundación The Conservation Land Trust (CLT), en donde, junto con un equipo de 40 personas, están desarrollando un proyecto destinado no sólo a establecer un gran parque dentro de la reserva, con intención de ser donado a lo público, sino también de dotarlo de poblaciones de la fauna que la habitaba hace apenas un siglo.

Con este fin se han iniciado dos proyectos destinados a dotar la reserva de dos de sus especies más emblemáticas: el oso hormiguero gigante y el venado de las pampas. Hasta el momento en que comenzó el proyecto (2006), no había experiencia de reintroducción de este tipo. “Estábamos entrando en un terreno virgen, porque sí se han soltado animales, pero nunca se han reinsertado”, aclara Jiménez.

El último tramo, y la apuesta más fuerte de esta reinserción de los grandes mamíferos a su hábitat natural será todo un desafío: traer de vuelta al yaguareté, “la verdadera fiera” en guaraní, a Corrientes. No sólo un reto por lo que es reintroducir un depredador tope, de lo que no existe experiencia previa en América latina, sino por la polémica que se genera en torno a ello.

Abriendo camino. Para comenzar con la reinserción de especies en el Iberá se pensó en el animal más fácil: el oso hormiguero gigante. “Es un animal con el que todo el mundo simpatiza, es muy llamativo y era relativamente fácil conseguirlo”, explica Jiménez Pérez. Además de la facilidad que ofrecía este animal para su reinstalación, había otra necesidad. Esta especie se considera como extinta para Corrientes desde la segunda mitad del siglo XX, aunque todavía alberga poblaciones importantes en el Gran Chaco argentino. Hace cuatro años la fundación CLT y la Dirección de Recursos Naturales de Corrientes iniciaron de forma conjunta el “Proyecto de Recuperación del Oso Hormiguero Gigante en Iberá”.

Por lo general, los animales que se reinsertan en la reserva son ejemplares procedentes de zoos, casas privadas y decomisos realizados por las autoridades. “Hoy tenemos 17 animales sueltos. La población se mantiene sola. Ibotí, la primera hembra que llegó y que vivía en el patio de una casa de una familia, ya tiene dos crías”, comenta eufórico Ignacio. El biólogo explica los recaudos que se tienen a la hora de restablecer una población. Cada animal que ingresa en el proyecto pasa por una fase de cuarentena durante la cual se evalúa su estado sanitario. Al ser liberado está provisto de un radiocollar que emite una señal que permite su seguimiento diario.

“El siguiente que elegimos fue el venado, porque era muy necesario. Es una especie que está muy mal en la Argentina, se fue extinguiendo porque lo empujaron a ocupar el área que ocupan las personas. Dónde está la soja y las vacas no está el venado, por eso se quedaron en los peores sitios”, expresa.

El año pasado se completó la primera traslocación de venados para establecer una nueva población de la especie en la reserva San Alonso, propiedad de CLT. Se estableció un grupo de seis venados (4 hembras y 2 machos). Hoy, este grupo ya cuenta con dos nuevas crías. “Necesitaríamos unos 20″, aclara Jiménez. Tanto el proyecto oso como el de venados requerirán más años de trabajo hasta asegurar la permanencia de estos mamíferos en la reserva. Sin embargo, los procesos de reintroducción de estas especies servirán para facilitar la llegada a la región de otros mamíferos extintos como el pecarí de collar y el lobo gargantilla.

El último y el gran desafío. Tiempo atrás el yaguareté (Panthera onca) vivía tranquilo en las tierras correntinas, hoy ya no queda ninguno. “Su situación en la Argentina es muy crítica”, sentencia Mario Di Bitetti, investigador del Conicet, Instituto de Biología Subtropical, sede Iguazú, y especialista en conservación de la especie. La población del “gran tigre criollo” se vino a pique en los últimos 10 o 15 años. Luego del venado de las pampas, es el mamífero de gran tamaño que más territorio perdió en la Argentina, cerca del 85% de su distribución original. En el país hay unos 200; en el bosque atlántico de Misiones hay menos de 40 individuos, es todo lo que queda. Se calcula que en los ’80 o principios de los ’90 había una población de unos cientos de individuos. Justamente, en esos años hubo una gran expansión de la actividad agrícola y de la ganadería, también hubo mucha presión de caza. Probablemente la causa más clara es la caza directa, furtiva. “El biólogo Peter Crawshaw hizo un estudio con los yaguaretés del Parque Iguazú del lado brasileño, y él estimo una densidad de población entre 3 y 4 individuos cada 100 km2. Nuestros estudios muestran que nuestras poblaciones están siempre por debajo de 1,5 individuos por 100 km2. No solamente es la pérdida del animal, sino todos los procesos ecológicos en los que interviene”, explica Di Bitetti.

Las corrientes conservacionistas de punta no sólo quieren crear áreas protegidas, sino que estén completas. Y, para que suceda esto, es imprescindible tener a los depredadores, porque son los que controlan el ecosistema. Según el biólogo de CLT, si hay poblaciones de herbívoros que están en crecimiento continuo, como los ciervos de los pantanos, yacarés y carpinchos, y nadie los controla, van a acabar subiendo su número y muriendo por enfermedades. Lo que hace un depredador es mantener poblaciones más estables y más sanas.

Sin embargo, la reintroducción de este felino no es nada simple. “Lo complicado con el yaguareté es que vamos a tener que entrenar a animales cautivos para que a su vez entrenen a sus hijos, y recién después liberarlos. Será mucho más costoso porque tenemos que criarlos”, analiza Jiménez Pérez. Es un proyecto a largo plazo, probablemente necesite 5 a 10 años, ya que nunca se han introducido yaguaretés en América latina. Además, con esta especie se necesita tecnología satélite para su seguimiento. Si el oso hormiguero se mueve en un kilómetro cuadrado, el yaguareté lo hace en 40 mil hectáreas. Pero, más allá del alto costo y lo complicado de su inserción a nivel logístico y tecnológico, hay un punto de conflicto que genera en la sociedad la sola idea de que vuelva a las zonas donde se lo exterminó.

“En general, cuando se introducen grandes carnívoros en cualquier lugar del mundo, como ocurrió en los Pirineos con los osos pardos, típicamente los sectores de campo, los ganaderos, se ponen muy nerviosos, por más que les muestres datos sólidos del impacto de la depredación sobre ellos. Son temas muy ancestrales, el hombre ha evolucionado desconfiando de los depredadores. Llevar de vuelta los lobos al parque Yellowstone, en Estados Unidos, en los ’90 fue muy exitoso, implicó de 30 a 80 millones de dólares de ganancias en turismo, porque la gente quiere ver al gran carnívoro, en sí mismo es como un monumento. Es como las Cataratas, como los glaciares”, afirma Jiménez. Justamente, en la Argentina fue declarado monumento nacional, en 2001.

Para Di Bitetti el proyecto de reinserción del yaguareté “es una gran oportunidad, porque es un área muy grande donde hay una buena abundancia de presas, y la posibilidad de que haya muchos territorios de jaguares libres para ocupar”. El investigador cree que se puede reestablecer una población saludable. “En el futuro, sí tal vez surjan algunos conflictos, pero va a depender de cómo se manejen los acuerdos que se hayan hecho antes con los pobladores, con los ganaderos del lugar, con los distintos grupos de interés”, asegura.

Desde el gobierno de Corrientes, el director de Recursos Naturales y de Parques y Reservas Marcelo Beccaceci, veterinario y desde siempre interesado en los grandes mamíferos, acerca su opinión al respecto. “Nosotros vamos a seguir apoyando los otros dos proyectos: oso hormiguero y el venado. El caso del yaguareté, es otro. Soltar tigres en una estancia no es la política prioritaria. Yo creo que tiene que haber un compromiso de parte de CLT, primero de donar las tierras, como dicen, y que los animales que se suelten sean en tierras públicas, para que esa fauna sea administrada por el organismo contralor de parques y faunas. Y cuando se llegue a tener que soltar yaguaretés hay que ver en qué lugar se van a soltar, de dónde van a venir. Porque si los tenés en peligro de extinción en la selva misionera, la salteña, hay que proteger en el lugar donde están ellos. Por eso, digo que es un tema más marketinero”.

El proyecto de reinserción del yaguareté esta en plena investigación, el año que viene desde la fundación CLT viajarán a Sudáfrica para aprender de “los que más saben en el mundo” sobre cómo introducir grandes gatos. “Ellos mueven animales silvestres como quien mueve vacas”, ejemplifica Jiménez Pérez, quien arriesga una reflexión final. “Estamos creando modelos de éxito donde la gente pueda ver que conservar no es solamente llorar y estar todo el tiempo quejándose, o sea que se pueden hacer cosas. La onda expansiva de este proyecto trasciende este territorio. Estamos ahí en la frontera, si nos va mal, todos los palos nos llevamos nosotros, pero si nos va bien, vamos a aprender de ello”.?

Fuente: El Argentino

La protección de glaciares ya es ley. No habrá veto

Glaciares en Argentina

El Senado convirtió en ley el proyecto de protección de los glaciares y del ambiente periglaciar al aprobar las modificaciones hechas en Diputados a la iniciativa original surgida de la Cámara alta, excepto el artículo 17, que restringía las condiciones de los nuevos emprendimientos. En la primera votación, el dictamen de mayoría, que proponía la iniciativa del Senado, fue rechazado por 33 votos a favor y 35 en contra. Ese mismo resultado, pero al revés, se dio en la votación del dictamen de minoría que incorpora los cambios introducidos por la Cámara baja.

El extenso debate se prolongó por más de ocho horas y media, entre las 20 de ayer y las 4,30 de hoy, luego de que hicieron uso de la palabra 39 senadores, mucho más de la mitad de los 69 presentes a la hora de votar. El proyecto inició su camino por el parlamento en septiembre de 2009, cuando fue respaldado por unanimidad en la Cámara de Senadores. Luego de que Diputados le introdujera modificaciones en agosto de este año, la Comisión de Ambiente y Desarrollo Humano de la Cámara alta lo debatió en varias audiencias, a las que asistieron el secretario de Minería de la Nación, Jorge Mayoral, su par de Medio Ambiente, Homero Bibiloni, y los gobernadores de las provincias mineras.

Por la tarde, los integrantes de la Comisión le dieron dictamen de mayoría al proyecto sancionado por el Senado, en tanto que el dictamen de minoría respaldó casi todos los cambios introducidos por Diputados, menos el artículo 17 de la norma, que establecía que en las áreas potencialmente protegidas no se autorizará la realización de nuevas actividades hasta tanto no esté finalizado el inventario y definidos los sistemas a proteger. Ese artículo también remarcaba que ante la solicitud de nuevos emprendimientos, el Instituto Nacional de Nivología y Glaciología priorizará la realización del inventario en el área en cuestión.

La ley aprobada establece los presupuestos mínimos para la protección de los glaciares y del ambiente periglacial con el objeto de preservarlos como reservas estratégicas de recursos hídricos para el consumo humano; para la agricultura y como proveedores de agua para la recarga de cuencas hidrográficas; para la protección de la biodiversidad; como fuente de información científica y como atractivo turístico.

Además de considerar a los glaciares como bienes de carácter público, indica que se entiende por glaciar a toda masa de hielo perenne estable o que fluye lentamente, con o sin agua intersticial, formado por la recristalización de nieve, ubicado en diferentes ecosistemas, cualquiera sea su forma, dimensión y estado de conservación.

Asimismo, se entiende por ambiente periglacial en la alta montaña, al área con suelos congelados que actúa como regulador del recurso hídrico. En la media y baja montaña al área que funciona como regulador de recursos hídricos con suelos saturados en hielo.

Por otra parte, la ley crea el Inventario Nacional de Glaciares, donde se individualizarán todos los glaciares y geoformas periglaciares que actúan como reservas hídricas existentes en el territorio nacional con toda la información necesaria para su adecuada protección, control y monitoreo.

El extenso debate giró en torno de la protección de las reservas de agua dulce y de los cuestionamientos y los respaldos a la actividad de la minería ubicada sobre la cordillera de Los Andes. El senador porteño Daniel Filmus, quien consensuó con el diputado Miguel Bonasso algunas de las modificaciones al proyecto original, dijo que “la Argentina puede estar tranquila de que vamos a tener una ley de protección de glaciares”. El legislador agregó que “las Naciones Unidas definieron hace poco el derecho a tener agua como un derecho humano”, y sentenció: “Tener agua es más importante que tener oro”.

En tanto, el presidente de la Comisión de Ambiente, Eduardo Torres, criticó la sanción de Diputados al decir que “hubiera sido bueno que algunos soberbios de la Cámara baja, ya que iban a votar una ley de presupuestos mínimos como ésta, hubieran invitado a los gobernadores”.

El jefe del bloque de senadores oficialistas, Miguel Angel Pichetto, advirtió que sus palabras no eran en representación del Frente para la Victoria, sino en nombre de algunos de sus integrantes ya que el debate atravesó de forma transversal a todas las bancadas. “El mejor proyecto es el que viene de Diputados, porque es más preciso, tiene más trabajo y desarrollo y es el que más límites le pone a la actividad minera en la zona de glaciares”, expresó Pichetto, quien recordó que la ley de protección de glaciares “no es antiminera”.

El titular de la bancada radical, Gerardo Morales, remarcó que “se ha generado un cambio cultural del cual deben tomar nota las mineras”; y agregó que esas empresas “son las primeras que deben respetar la Constitución, porque vienen y mienten, porque en el cerro nadie las controla”.

Fuente: Pagina/12

La Hidrovía es funcional al modelo sojero

hidrovia-paraguay-parana

por Elba Stancich

Desde principios de la década del noventa venimos alertando sobre los potenciales impactos del proyecto Hidrovía sobre los ríos Paraguay y Paraná y sus humedales asociados.

Ante la afirmación que “la meta de producir 150 millones de toneladas de granos que propone el Plan Agroalimentario Nacional no es una utopía” y que el proyecto Hidrovía va a facilitar el transporte de los mismos, cabe recordar que lo que facilita la hidrovía es el modelo sojero, que se llevó puesto bosques, nutrientes, agua y ahora los cada vez más evidentes impactos sobre la salud de la población.

Documentos oficiales, dan cuenta que los análisis realizados indican que la soja y sus derivados son los productos más importantes en volúmenes a transportar por la Hidrovía, seguidos por el hierro y los combustibles. La hipótesis media para las proyecciones globales para 2020 indica un total de 50 millones de toneladas, de los cuales unos 40 millones se atribuyen al complejo soja. El tráfico de bajada es mucho mayor que el de subida, a razón de cuatro veces más. El tráfico de mayor importancia de subida es el de combustibles (80% del total).

El proyecto remozado implica realizar dragados de apertura y mantenimiento en 92 pasos –desde Santa Fe a Corumbá (Brasil)-, de los cuales 22 se consideran críticos, y seis en el río Paraguay requieren derrocamientos. Varios especialistas coinciden en que los derrocamientos provocarán cambios irreversibles de gran impacto sobre el sistema de humedales interconectados y para la biodiversidad, los que se acentuarán en períodos de aguas bajas, ya que cumplen un rol dentro del ciclo hídrico de los ecosistemas húmedos ribereños. El volumen de rocas a extraer es mayor que el que proponía el proyecto de 1996.

Si bien el tramo que se acaba de inaugurar -Santa Fe a Confluencia- no implica modificaciones en el río que signifiquen impactos ambientales severos, la Secretaría de Ambiente de la Nación sigue sin intervenir ni hacer estudios ambientales en todo lo relacionado al dragado del Paraná.

trayecto Hidrovía Paraná - Paraguay

Si es cierto que en esta nueva etapa se ha incorporado la preocupación ambiental, un gesto en ese sentido sería una Declaración de los Países de la Cuenca del Plata con respecto a descartar definitivamente obras de derrocamiento en el lecho del río Paraguay. Pero esto solo no sería suficiente ya que ríos “sanos” dependen de cuencas “sanas”, y hoy la cuenca del Plata sufre una degradación ambiental que se ha acelerado a causa de la voracidad del modelo agroexportador, al que es funcional la Hidrovía. No resulta creíble tal preocupación ambiental.

Glifosato. Publican estudio acerca de su impacto

glifosato

“Deformaciones similares a las de embriones humanos”. El glifosato produce malformaciones en embriones anfibios y sus efectos alertan sobre las consecuencias en humanos. Una revista científica acaba de publicar el trabajo del argentino Andrés Carrasco, que estudió el efecto del agroquímico.

por Darío Aranda

“Concentraciones ínfimas de glifosato, respecto de las usadas en agricultura, son capaces de producir efectos negativos en la morfología del embrión (anfibio), interfiriendo mecanismos normales del desarrollo embrionario”, alertó en abril de 2009 el jefe del Laboratorio de Embriología Molecular de la UBA e investigador principal del Conicet, Andrés Carrasco. Fue la primera vez que un estudio de laboratorio de Argentina confirmaba el efecto perjudicial del agroquímico pilar del modelo de agronegocios. Luego del anuncio, Carrasco fue blanco de una campaña de desprestigio por parte de las empresas del sector, medios de comunicación y funcionarios. Aunque el científico aclaró que se trataba de un avance de investigación, el principal cuestionamiento fue la falta de publicación en una revista científica, que –según los sostenedores de los agronegocios y buena parte del mundo académico– sería lo que otorga validez al saber científico. Un año y medio después de aquella alerta, el lunes último, la revista estadounidense Chemical Research in Toxicology (Investigación Química en Toxicología) publicó la investigación de Carrasco, donde se confirma que el glifosato produce múltiples malformaciones y, con análisis científicos como prueba, advierte: “Los resultados comprobados en laboratorio son compatibles con malformaciones observadas en humanos expuestos a glifosato durante el embarazo”.

El Laboratorio de Embriología Molecular cuenta con veinte años de trabajo en investigaciones académicas, funciona en el ámbito de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y es un espacio de referencia nacional en el estudio científico, conformado por doctores en bioquímica, genética y biología. Durante 30 meses estudió el efecto del glifosato en embriones anfibios y de pollos. “Herbicidas basados en glifosato producen efectos teratogénicos en vertebrados interfiriendo en el metabolismo del ácido retinoico”, es el título de la investigación, que confirma deformidades producidas por el agroquímico en concentraciones de hasta 5000 veces menos que el producto comercial (500 veces menos de las utilizadas en agricultura).

Las diez páginas de la revista científica están plagadas de términos técnicos que, de distinto modo, dan cuenta del efecto negativo del agroquímico: microftalmia (ojos más pequeños de lo normal), microcefalia (cabezas pequeñas y deformadas), ciclopía (un sólo ojo, en el medio del rostro, malformación conocida en clínica médica), malformaciones craneofaciales (deformación de cartílagos faciales y craneales) y acortamiento del tronco embrionario. Y no descarta que, en etapas posteriores, se confirmen malformaciones cardíacas.

“Los embriones más gravemente afectados carecen de ojos y fosas nasales (…) El glifosato interfiere con mecanismos esenciales del desarrollo temprano conduciendo a malformaciones congénitas”, explica la investigación, publicada en la revista científica Investigación Química en Toxicología (Chemical Research in Toxicology), de la Sociedad Americana de Química (ACS, por sus siglas en inglés, entidad con sede en Estados Unidos, que cuenta con más de 160.000 miembros y es una sociedad científica referente a nivel mundial).

Argentina cuenta en la actualidad con 19 millones de hectáreas de soja transgénica, el 56 por ciento de la superficie cultivada del país, y 190 millones de litros de glifosato, donde la marca comercial más famosa es el Roundup, de la compañía Monsanto, que comercializa la semilla de soja resistente al agroquímico. También producen glifosato las empresas Syngenta, Atanor, Dupont y Bayer, entre otras. El químico se utiliza en la producción de arroz, donde también acumula denuncias por sus efectos sanitarios.

El agroquímico tiene la propiedad de permanecer extensos períodos en el ambiente y viajar largas distancias arrastrado por el viento y el agua. Se rocía (vía aérea o terrestre) sobre los campos. Lo único que crece en la tierra rociada es soja transgénica, el resto de los vegetales absorbe el veneno y muere en pocos días. La publicidad de las empresas clasifica al glifosato como inofensivo para al hombre.

“El efecto (del glifosato) sobre embriones abre la preocupación acerca de los casos de malformaciones en humanos observados en poblaciones expuestas en zonas agrícolas”, remarca la revista científica y explica: “Debido a defectos craneofaciales observados en seres humanos de zonas agrícolas decidimos explorar si los genes implicados en el desarrollo de la cabeza son alterados con el agroquímicos. Confirmamos que tanto la marca comercial como el glifosato puro producen defectos cefálicos”.

Los resultados experimentales se realizaron en embriones anfibios y de pollos, modelos tradicionales de estudio en embriología cuando se investigan trastornos en el desarrollo de vertebrados. “Debido a la conservación de los mecanismos que regulan el desarrollo embrionario de los vertebrados, los resultados de ambos modelos (anfibios y pollos) son equivalentes con lo que sucedería con el desarrollo del embrión humano”, explica el profesor de embriología de la UBA e investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

La revista científica señala que se avanzó en un hecho inédito, de particular interés para el ámbito científico, que es vincular las malformaciones con la incidencia del glifosato en el aumento del ácido retinoico (derivado de la vitamina A, normal en todos los vertebrados y esencial para la regulación correcta de los genes involucrados en la vida embrionaria). “Pequeñas variaciones de ácido retinoico producen malformaciones. Nuestro trabajo es la primera evidencia de que las malformaciones producidas por el glifosato se asocian con el ácido retinoico”, explicó Carrasco a Página/12.

Luego de detallar hasta el extremo las formas de cómo se realizaron los análisis, la investigación problematiza los aspectos macro de la problemática argentina: “El modelo agrícola basado en el paquete tecnológico de OMG (Organismos Genéticamente Modificados) en la actualidad se aplica sin evaluación crítica, sin normas rigurosas y sin información adecuada acerca del impacto de las dosis subletales sobre la salud humana y el medio ambiente”.

La investigación –que lleva la firma de todo el equipo científico de Carrasco– recuerda que en la última década varios países de América latina iniciaron estudios sobre las consecuencias ambientales del uso de herbicidas y pesticidas y destaca que en Paraguay un estudio epidemiológico en mujeres expuestas durante el embarazo a los herbicidas confirmó 52 casos de malformaciones.

También remarca que Argentina cuenta con antecedentes que debieran haber llamado la atención de los organismos de control. Destaca el aumento en la incidencia de malformaciones congénitas informado desde hace cinco años por el bioquímico y jefe del Laboratorio de Biología Molecular de la Universidad Nacional del Nordeste, Horacio Lucero, y la situación del barrio cordobés Ituzaingó Anexo (rodeado de soja y donde se detectaron casos de malformaciones y repetidos abortos espontáneos).

“Estos hallazgos se concentran en familias que viven a escasos metros de donde regularmente se rocían los herbicidas. Toda esta información es extremadamente preocupante por riesgo de inducir alteraciones en la gestación humana”, confirma la publicación internacional, recuerda que la literatura científica ya comprobó que los factores ambientales inciden durante el embarazado y, sobre todo, remarca que “la placenta humana ha demostrado ser permeable al glifosato”.

El trabajo del Laboratorio de Embriología de la UBA hace especial hincapié en el “principio precautorio”, legislado en la Ley Nacional del Ambiente, que insta a tomar medidas protectoras toda vez que existan posibilidades de perjuicio ambiental y sanitario. La investigación de Carrasco, que aporta nuevos elementos de prueba, cuestiona que “a pesar de todas las pruebas reportadas en la literatura científica y las observaciones clínicas en el campo, no se ha activado el principio de precaución con el fin de darse cuenta de la profundidad del impacto sobre la salud humana producida por herbicidas en la agricultura basados en OGM”.

Andrés Carrasco insistió en que su publicación científica es, junto a otros estudios ya realizados, “un alerta que reclama la aplicación del principio precautorio en todo el país” y adelantó a Página/12 que puso su investigación a disposición de las autoridades del Conicet y de los ministros de Salud (Juan Manzur) y Ciencia (Lino Barañao). “Esta investigación, junto con otras ya existentes, deben invitar de forma urgente a un debate abierto a la sociedad con las máximas autoridades –-reclamó–. Es necesario terminar con el silencio, ya que la peor de las situaciones es la negación de lo que está sucediendo en las poblaciones sometidas al impacto de los agroquímicos.”

Fuente: Pagina12