Activistas de Greenpeace de diferentes nacionalidades intentaban paralizar el muelle que construye la papelera Botnia sobre el río Uruguay. Personal de Prefectura de esa localidad uruguaya los arrestó.
Uruguay (Prensa Greenpeace). Diez militantes de Greenpeace provenientes de distintos países fueron arrestados a las 9.20 en el muelle de la ciudad uruguaya de Fray Bentos, adonde habían llegado una hora antes para protestar por la instalación de papeleras que consideran contaminantes.
Los ambientalistas se proponían bloquear obras que se realizaban en el muelle para las papeleras, pero personal de la Prefectura del puerto de Fray Bentos los arrestó, informó la organización ecologista.
Una decena de activistas internacionales de Greenpeace intentaban bloquear hoy la construcción del muelle de la papelera Botnia sobre el río Uruguay, para evitar la contaminación que afectará al medio ambiente y a los pueblos vecinos de Fray Bentos y Gualeguaychú.
Una decena de activistas procedentes de Alemania, Argentina, Brasil, Chile, Finlandia, Italia, México y Uruguay irrumpieron esta mañana en el muelle que la corporación finlandesa Botnia construye sobre el río Uruguay y están montando un campamento que mantendrán indefinidamente para detener la instalación de la planta papelera.
“Las plantas de las empresas Botnia y Ence conforman un polo de producción gigantesco de 1.500.000 toneladas anuales de celulosa y utilizan un tipo de tecnología que producirá la destrucción de los ecosistemas del río Uruguay, mortandad de peces y contaminación de alto impacto en las comunidades locales”, sostuvo Juan Carlos Villalonga, director Político de Greenpeace Cono Sur.
Además, el dirigente ambientalista señaló que mientras “los gobiernos de Argentina y Uruguay se han comprometido a sostener un diálogo para encontrar una solución a la controversia que mantienen ambos países por la instalación de las plantas sobre el Río Uruguay -una cuenca de jurisdicción binacional- la empresa Botnia continúa adelante con sus obras y avanza en la construcción de su terminal portuaria por donde planea exportar la pasta celulósica”.
“A pesar de las múltiples promesas de modernidad, controles y tecnologías de protección ambiental, las plantas que se proponen establecer en Uruguay son las mismas plantas que en todas partes del mundo reciben un permanente cuestionamiento por sus impactos ambientales y son cada vez más arrinconadas por legislaciones que procuran ponerles límites a la contaminación”, dijo por su parte Mikael Sjöval, de Greenpeace Finlandia, durante la acción directa.
Las obras que está realizando actualmente la empresa Botnia no han sido aprobadas en el marco de la Comisión Administradora del Río Uruguay (Caru). Dicha comisión es la entidad binacional creada para administrar de manera conjunta al Río Uruguay, por ser este un recurso compartido por ambos países.
Greenpeace considera que las características de las plantas proyectadas, sus dimensiones y el tiempo que permanecerán operando (alrededor de 40 años) deberían servir para hacer reflexionar a las autoridades de ambos países para superar el conflicto acordando un plan de producción limpia para toda la región”. “Lo que vemos a futuro es una expansión de esta actividad en ambos países, por lo que reclamamos un plan de producción limpia que impida la transferencia de tecnología sucia y contaminante hacia los países en desarrollo”, agregó Villalonga.
El movimiento ecologista sostiene desde la década pasada que la industria del papel necesita de una transformación para evitar las consecuencias negativas de su actividad y ha denunciado la contaminación producida por las plantas celulósicas instaladas en la Argentina.
Los activistas utilizaron los emblemáticos gomones de Greenpeace para desembarcar en el muelle de Botnia, donde montaron una serie de campamentos para evitar que se continúe construyendo la planta. Además, extendieron grandes carteles con la leyenda “las papeleras van a contaminar” y “basta de contaminación”, en español e inglés.
“Las plantas de Botnia y Ence son tan sólo las primeras plantas de una serie que procurarán instalarse en Uruguay y Argentina”, advirtió asimismo Juan Agustín Fernández, coordinador de Greenpeace en Uruguay. Según la organización ambientalista, de no establecerse altas exigencias ambientales para permitir su radicación, esta industria “provocará un desastre en la región”.
“Es incomprensible que no se les exija a las plantas métodos de producción que está demostrado que son perfectamente aplicables. El método TCF (eliminación total del cloro) representa el 20 por ciento de la producción de celulosa en Europa, sin embargo aquí utilizarán una tecnología contaminante y arrojaran vertidos altamente tóxicos al río”, agregó Fernández.
Los ambientalistas fueron arrestados por personal de la Prefectura del puerto de Fray Bentos, informó la organización ecologista.