Entre Ríos. Pescadores artesanales también son guías turísticos

Un paseo por las islas del Paraná con los remos y el control de la embarcación en manos de pescadores. Pero también una forma de construcción política. Quienes sufren la crisis pesquera -y decidieron no sumarse a la depredación del recurso- lograron organizarse para tener otra salida laboral sustentable que no los aleje del agua.

“A los gobiernos las responsabilidades políticas les han quemado en las manos y prefirieron dilatar la solución, dejar que las cosas sigan igual, no hacerse cargo y por su inacción el problema de la pesca que explota y depreda al río, es cada vez mayor”. Quien lo dice no es un experto en biología o ecosistemas, tampoco un dirigente político o un analista sobre la conservación del ambiente. Luis Romero es el líder o al menos la cara más visible de un proyecto de gente de la costa del Paraná, que optó por una salida sustentable.

Baqueanos del río es una propuesta diferente para el turista en la ciudad de Paraná, en la que los visitantes -con los remos y el control de la embarcación y de los sentidos a cargo de pescadores- aprenden a vivir al río como lo ven, huelen, sienten, escuchan y adivinan los isleros.

Romero habla con la profundidad y la serenidad del agua marrón del Paraná. Busca fijar con palabras sencillas sus ideas, como antes -cuando la especie abundaba- lo hacía con los sábalos… A veces, no pocas, las ensarta con notable precisión, y es evidente que ha crecido mucho más allá de su escolarización. Sus ideas salen a la superficie con la certeza y lo intuitivo de la pesca, con la línea en las manos, sin reeles ni cañas artificiales.

Un desafío

“Los Baqueanos comenzaron a trabajar en turismo en 2003, aunque ya desde 2001 había nacido el proyecto. Lo que pasa es que durante esos dos años y pico todo fue burocracia para poder encontrar el marco legal que nos permitiera actuar”, describe.

“Como no existía ese marco legal para que pudiéramos trabajar con el turista y poder embarcarlo, se nos presentó además una dificultad, un desafío personal y grupal”, reflexiona.

Al cabo de gestiones, golpear puertas y hacerse oír, Baqueanos del río pasó a formar parte de una nueva categoría de habilitaciones para que Prefectura les permitiera trasladar pasajeros turísticos: “Llegamos hasta la Secretaría de Desarrollo Social de la Nación, que creó la nueva figura del Guía de Pesca, Ecoturismo y Actividades Afines, en la que hemos podido encuadrarnos”.

Los Baqueanos actualmente son 14 pescadores que sin dejar la actividad artesanal también obtienen otro sustento del turismo. Desde hace años ya advertían que la crisis pesquera los pondría en la disyuntiva de sumarse a la depredación para los frigoríficos exportadores o cambiar.

Ecoturismo

Romero subraya que siempre contaron con organizaciones de ambientalistas que colaboraron con su trabajo, en especial la Fundación Eco Urbano, de la ciudad de Paraná, que “nos ha respaldado siempre y colaboró con la compra de embarcaciones y hasta el pago de cursos de capacitación”. También menciona la ayuda que reciben de la santafesina Fundación Proteger.

“Después -sigue Romero- hicimos los cursos de capacitación en Prefectura y obtuvimos la habilitación profesional y la libreta de embarco. Tuvimos que aprender, al río lo conocemos de toda la vida; pero para estar a la altura de lo que se nos exigía debimos saber hasta la nomenclatura de marinería”, comenta.

“Fíjese que tuvimos dos años y medio para tramitar una figura que nos habilite… Pero cómo puede ser que no haya el mismo control para los que vinieron a destruir al río, a depredar para exportar, a promover cacerías indiscriminadas. ¿Cómo puede ser que a ellos no se les exigiera tanto?”, cuestiona, más que preguntar.

“Hacemos política”

“Sabemos perfectamente que lo que hacemos es política, que sin tener por eso una bandería partidaria, la nuestra es una propuesta política que, además, reclama que haya decisiones de las autoridades y los funcionarios de los gobiernos”, expresa.

“Tomamos al problema de la crisis de la pesca como un desafío. Siempre decimos entre nosotros que como sociedad tenemos la obligación de encontrar una solución a los problemas que nosotros mismos, como sociedad, hemos generado”, advierte.

“Los empresarios de la pesca y los gobiernos saben bien que el problema existe. Y lo han dejado crecer y ahora tienen temor de ponerle coto. Es un sector que incide, que tiene peso político y que en Entre Ríos ha impedido que sancionemos -como sí pudo Santa Fe- una ley de pesca seria. Y la solución es política: tienen que tomar medidas como las vedas y deben ser inflexibles. En muchos aspectos Santa Fe da un ejemplo, y faltan decisiones políticas nacionales. En el fondo, esto es cuidar la soberanía alimentaria”, define.

Sin artificios

Los Baqueanos pueden encontrarse a metros de la Secretaría de Turismo de la Municipalidad de Paraná, una construcción de tejas en la bella Costanera Baja paranaense, a mano izquierda, a unos 150 metros de los primeros comedores de pescado. Además, hay hoteles que recomiendan sus servicios.

“Necesitamos que se nos faciliten algunas cosas, para establecernos mejor y tener más continuidad. Sobre todo sería muy útil contar con un predio, para ofrecer comidas típicas y tener más cerca al visitante”, señala.

Romero comenta que hay otras empresas que también hacen recorridos en embarcaciones, “que compiten con nosotros, pero que no pueden ofrecer lo que nos distingue: somos auténticos, somos pescadores de toda la vida, y nunca nos alcanza el tiempo para contar lo que sabemos de nuestra forma de relacionarnos con el río y la isla. Hay otros paseos que invitan a mirar la ciudad desde el río; nosotros proponemos mirar el agua, la isla, enseñar a mirar… Le mostramos a la gente que no es de acá, lo que no ve”.

Jornadas

Las Primeras Jornadas Regionales sobre políticas para la Pesca Costera: “Un desafío a la sustentabilidad de los recursos”, se desarrollaron en nuestra ciudad días atrás. En el encuentro se reiteraron las posiciones de sectores -en especial de grupos ambientalistas y empresarios del turismo- en favor de medidas más severas respecto de la exportación de pesca de agua dulce. Fueron organizadas por la Defensoría del Pueblo, cuyo titular Carlos Bermúdez dijo que el problema requiere “una mirada totalizadora”. Y advirtió que lo escaso del recurso a proteger “es causa de un conflicto que impacta de manera muy negativa en las relaciones humanas entre los sectores involucrados”.

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Fuente: Diario El Litoral, Argentina – www.litoral.com.ar

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