PARANÁ, 14 ABR (APF.Digital) Luego de las conclusiones del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) sobre los efectos perjudiciales del glifosato en la salud, el director de Agricultura de la Provincia, Fernando Arbitelli, destacó la necesidad de controlar el uso de ese agroquímico. Sin embargo, explicó a APF que antes es necesaria la aprobación del Código Ambiental en la Legislatura: “Es el marco de referencia que a nosotros como organismo de aplicación nos dará nuevas pautas para poder trabajar en una forma más coordinada con el medio”, afirmó.
“Se trata de un informe muy importante, porque hasta el día de la fecha no teníamos ningún estudio de esas características”, indicó Arbitelli, al tiempo que aseveró que “indudablemente” hay necesidad de incluir algún tipo de control sobre este tipo de agroquímicos.
En este sentido, el funcionario sostuvo que el trabajo de la Dirección de Agricultura “se enmarca dentro de la Ley de Plaguicidas para tratar de propiciar la conservación del medio ambiente y del recurso. Es así que definimos que el modelo de producción a seguir es el modelo sustentable, donde el recurso natural forma parte del capital natural que tiene el medio ambiente y, dentro del mismo, el ser humano”.
“La Cámara de Diputados está trabajando en el Código Ambiental, que es el marco de referencia que a nosotros como organismo de aplicación nos dará nuevas pautas para poder trabajar en una forma más coordinada con el medio, en esto involucro al sector productivo y también a la parte ambientalista. Tenemos que poner todos nuestra voluntad en cómo producir, pero también en cómo preservamos el medio ambiente y nuestro suelo”, continuó.
Por último, Arbitelli comentó a esta Agencia que la Dirección aún no fue invitada a las discusiones de los legisladores que “se están abocando a todo lo que significa el impacto de los productos químicos que se trabajan en el sector agropecuario”.
El estudio, realizado por el Laboratorio de Embriología Molecular del Conicet-UBA (Universidad de Buenos Aires) con dosis hasta 1500 veces inferiores a las utilizadas en las fumigaciones sojeras, comprobó trastornos intestinales y cardíacos, malformaciones y alteraciones neuronales. (APF.Digital)