La Antártida y sus recursos naturales

por Leonardo Montero*

El continente blanco se proyecta como escenario futuro de disputas por la apropiación de recursos. Gran Bretaña ya dio el primer paso en búsqueda de soberanía. ¿Qué esconde el gigante de hielo?

A esta altura de los acontecimientos no es ninguna novedad decir que el mundo se encuentra en medio de una carrera despiadada en pos de apropiarse de los recursos naturales no renovables. Tampoco es novedad decir que el “mundo se seca” y que sus actores enfrentan al dilema de encontrar nuevas reservas para asegurar el abastecimiento a corto y mediano plazo.

Es ni más ni menos que “la era de los hidrocarburos”. Una lucha geopolítica entre las potencias donde el globo terráqueo parece dividirse ya no por estados-nación o por imperios como a otrora, sino por los recursos que cada territorio posee.

Pero claro que la cuestión no es tan sencilla. Nada se resuelve desde escritorios ni oficinas burocráticas esta “era de los hidrocarburos” requiere acción y el actual escenario internacional demuestra que esas acciones están plenamente en marcha.

Aunque el centro de esta carrera (y por ende del mundo) hoy se suscita en el Medio Oriente y sus alrededores, nada en el planisferio queda desechado, todo está en la mira.

De este modo, cuando en agosto pasado Rusia plantó bandera a 4 mil 200 metros de profundidad en el Océano Glacial Ártico, las reacciones no se hicieron esperar y el Polo Norte también se hizo parte de la carrera por los hidrocarburos.

A raíz de esto, surgió una nueva disputa que tiene como objetivo a la Antártida. Es que el viejo imperio británico ha regresado a sus hábitos colonialistas y pretende ejercer soberanía sobre la porción antártica que reclama, porción que disputan también Argentina y Chile.

fronteras compartidas
Argentina y Chile comparten fronteras en al zona antártica

Entonces, ¿será el continente blanco escenario de futuras disputas en pos de asegurarse los recursos que esconde debajo del enorme bloque gélido?, ¿la actual “era de los hidrocarburos” tendrá su correlato sureño en “la era del hielo”?

Sintéticamente, la información dice que Gran Bretaña reclamará derechos soberanos sobre más de un millón de kilómetros cuadrados en el lecho marítimo de la Antártida. Esto afectaría los territorios reclamados por Argentina y Chile en la zona polar.

Además, Londres pretende ampliar los derechos de explotación de minerales e hidrocarburos sobre la zona. Esto constituye una muy clara violación del Protocolo sobre Protección Ambiental, firmado el 4 de octubre de 1991 en Madrid y en vigencia desde el 14 de enero de 1998. Aunque claro que no sorprenderá demasiado que Gran Bretaña vulnere pactos internacionales.

Como era de esperar esta pretensión del gobierno de “Su Majestad” provocó reacciones de parte de las administraciones sudamericanas implicadas. Más allá de las respuestas vertidas por los funcionarios chilenos y argentinos, desde el Palacio de la Moneda y desde la Casa Rosada preparan idénticas presentaciones a las británicas. Estas deberán ser formuladas ante la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Unclos).

Más allá de los aspectos formales e institucionales, la actitud de Londres desnuda su postura imperial en un territorio que hasta aquí se reservaba a tareas científicas pero que se estima que esconde grandes reservas naturales.

A la luz de los hechos, puede decirse que Chile ha reaccionado activamente ante esta situación y ha desplegado una táctica de acercamiento al continente blanco, que tiene reafirmar su soberanía en los territorios amenazados por Gran Bretaña.

Apenas conocida la noticia, desde Santiago se pusieron en marcha una serie de expediciones que comenzaron con la visita a suelo antártico de siete parlamentarios de distintos signos políticos. En un gesto claramente político los diputados manifestaron la necesidad de “asentar soberanía” y demostrar que el territorio es chileno.

Además, la Cancillería auspicia una expedición científica que estará conformada por integrantes del Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El hecho significativo es que excursión tiene el ambicioso objetivo de llegar al “Polo de la Inaccesibilidad”, un sitio muy remoto de la Antártida. Allí se pretende realizar una investigación simultánea con radares de alta definición para establecer las condiciones de los glaciares.

A estas expediciones se suma la invitación que hizo el gobierno chileno para que el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, viaje al continente helado. Hecho que se consumó este 10 de noviembre. Ki-Moon estuvo acompañado por la ministra de Medio Ambiente Ana Lya Uriarte y recorrió las instalaciones chilenas.

Por último, cabe mencionar otro hecho que se planea desde Chile. Se trata de la reapertura de la base antártica Arturo Prat, cerrada hace cinco años por falta de presupuesto.

Esta enumeración de hechos sirve para entender la preocupación que provocó en Chile la propuesta británica. Más allá de las respuestas verbales e institucionales, se desarrolló una rápida estrategia de ampliación de la presencia en el suelo antártico.

Por el lado argentino, las respuestas no trascendieron el ámbito verbal e institucional. Aunque es justo aclarar que la presencia argentina en el continente blanco es mayor a la chilena. Sin embargo, es necesaria una política defensora de la soberanía en la Antártida Argentina frente a este nuevo embate de Londres.

Sector antartico argentina
Territorio antártico donde Argentina reclama soberanía.

Esta controversia generó reacciones también en el resto de los países que reclaman soberanía sobre territorio antártico. Tal es el caso de Rusia que se manifestó terminantemente en contra del reparto de la superficie de la Antártida basado en reclamaciones territoriales unilaterales. Aunque cualquiera puede pensar esto como una contradicción teniendo en cuenta la actitud rusa en el Ártico, hay que entenderlo como parte de la disputa geopolítica por los recursos que se menciona en la primera parte de esta nota.

Pero ¿por qué el sexto continente despierta semejantes ambiciones?

A pesar de que el Protocolo sobre Protección Ambiental prohíbe toda actividad -a excepción de la investigación científica- relacionada con los recursos minerales de la Antártida hasta el 2048, se estima que en la profundidad de los mares aguardan reservas de petróleo, oro, uranio y otros minerales.

En un informe publicado en el diario chileno La Segunda el pasado 27 de octubre, se afirma que el continente se ha convertido en una “mina de oro” que despierta el apetito a nivel internacional no sólo por sus reservas de agua dulce, petróleo y minerales, “sino por representar para el turismo y la empresa farmacéutica un punto estratégico del cual se extraen millonarias ganancias”.

Según se explica “las empresas farmacéuticas han puesto sus ojos en este continente por lo diminutos microorganismos (extremófilos) como la glicoproteína, que impide a los peces congelarse en la Antártica y que ha ayudado a que el pescado dure más tiempo congelado. Estos microorganismos están siendo explotados para investigar nuevos anticongelantes, productos de cirugía y hasta cremas para tratar la piel y las uñas”.

Volviendo al tema de los yacimientos minerales, la certeza acerca de la existencia de estos se corresponde con las similitudes geológicas que se observan en áreas de Antártida y las zonas ricas en minerales de América del Sur, el sur de África y Australia. Además, de los estudios acerca de la formación geológica de los territorios.

En el continente blanco se han hallado diferentes minerales pero debido a las restricciones legales y a los costos de exploración, estos no han despertado gran interés hasta la actualidad.

Sin embargo, el antecedente de 1973 cuando durante expropiaciones de carácter científico se hallaron hidrocarburos en el Mar de Ross, representa un icono respecto al interés internacional sobre el continente blanco.

Según los expertos, existirían acumulaciones de petróleo en zonas del margen continental de los mares de Ross, Amundsen, Bellingshausen y Weddell. También podrían hallarse cerca de la barrera de hielo de Amery. Otras versiones indican que existirían acumulaciones en cuencas interiores bajo el hielo continental, aunque no contendrían volúmenes suficientes para la explotación comercial.

Más allá de que en la actualidad resulte extremadamente alto el valor de nuevas exploraciones, teniendo en cuenta los precios actuales del petróleo y la escasez que tanto preocupa, se torna, para las potencias, primordial asegurarse el territorio para en el futuro tener la posibilidad de buscar el “oro negro”.

Se sabe que en los papeles, la Antártida es un continente dedicado a la actividad científica. Quizás repasando los países con mayor presencia científica y con mayores inversiones en esa área y comparándolos con los principales actores de la “era de los hidrocarburos”, se pueden entender porqué se plantea al sexto continente como futuro escenario de disputas.

El país que más dinero invierte en actividades científicas cada año es Estados Unidos con aproximadamente doscientos sesenta millones de dólares. Esto significa tres veces más que cualquier otro país, según datos vertidos en el informe del diario La Segunda mencionado anteriormente.

Gran Bretaña, uno de los líderes en investigaciones, sumará un total de 18 programas de investigaciones en los próximos cinco años. Estos proyectos son llevados a cabo por la British Antarctic Survey, operador oficial de Londres en la Antártida. A esto debemos sumarles a Japón y China que pretenden realizar grandes perforaciones en el océano para estudiar los movimientos de las capas de hielo.

En cuanto a Rusia, durante la semana pasada se anunció que el buque “Académico Fiódory” partió rumbo a la Antártida con el propósito de construir un nuevo puesto de avanzada, remozar las bases Progress y Novolazarévskaya y efectuar estudios climatológicos, hidrográficos, biológicos, sismológicos y de prospección geológica en el sector antártico bañado por el Pacífico.

Según fuentes oficiales de la expedición, se continuaran las perforaciones de la capa de hielo que cubre el lago Vostok. El agua dulce del Vostok es considerada la más pura y antigua del mundo.

Aquí llegamos a otro de los grandes temas relacionado a las riquezas de la Antártida: el agua.

Cuando en un futuro que nadie sabe cuán lejos está, el agua también sea un bien escaso y se dispute su apropiación, el continente gélido también se ubicará en el ojo de la tormenta. Aunque claro está que el planeta todavía tiene varias reservas mucho más accesibles las antárticas, muchas son las voces que pronostican que la contienda por el agua tarde o temprano terminará allí.

Aproximadamente el 70 por ciento del agua dulce del planeta se concentra allí. Lo que significa que inevitablemente se necesitará del agua allí depositada para saciar la sed de la humanidad. Según datos de la Organización Meteorológica Mundial, la escasez de agua potable es uno de los principales obstáculos para un desarrollo sostenible. Hoy por hoy, casi un tercio de la población mundial vive en zonas con permanente déficit de agua.

Actualmente, el objetivo de varios estudios científicos son los icebergs, por dos razones fundamentales. Por un lado, los icebergs del Ártico son analizados en relación al problema del tráfico marítimo. Por otro lado, los antárticos son estudiados para la posibilidad de utilizarlos como agua potable.

Es por ello que existen ideas de obtener agua dulce de los icebergs a través del remolque de pequeños bloques (hasta 0,1 km3) hasta las costas más cercanas o de transportar hielo en buques tanques desde el lugar donde se hallen los icebergs. Más allá de que estos proyectos sean pensados para casos de emergencia, la realidad es que su uso es una alternativa real para cuando el planeta empiece a “secarse”.

Para terminar, luego de enumerar alguna de las riquezas que esconde el continente blanco, es importante remarcar la necesidad que enfrentan países como Chile y Argentina ante el embate de las grandes potencias para asegurarse los recursos antárticos.

Pese a que los territorios en disputa por estos países se superponen, resulta imprescindible la actuación en conjunto para enfrentar el poder económico-político-militar con que cuenta el gran enemigo de esta ocasión, Gran Bretaña. Para ello lo que se requiere una política binacional conjunta (lo esencial sería una estrategia sudamericana), basada en la simple fórmula de los débiles frente a los poderosos.

Finalmente, queda por pensar cuáles serán las excusas de las potencias colonialistas para ir en búsqueda de los recursos naturales. En Medio Oriente, la razón (o excusas) son las células terroristas que allí operan.

En la Antártida, difícilmente se esconda el fantasmal Osama Bin Laden o alguno de los suyos, quizás pueda ponerse el foco en alguna de las especies animales que habitan el suelo gélido aunque probablemente nadie se crea que estas especies también participen en ataques terroristas.

*Desde la Redacción de APM

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