por María Julia Araujo*
Una empresa con altos contactos políticos
La fábrica Papel de Tucumán, ubicada en el departamento de Lules, surgió de la mano del empresario petrolero Carlos Bulgheroni que supo construir relaciones exitosas con gobiernos militares, radicales y justicialistas.
La planta industrial fue levantada en base a diferimientos impositivos a otras empresas del grupo Bridas y mediante créditos del estatal y desaparecido Banco Nacional de Desarrollo (Banade); préstamos que no fueron cancelados. A fines de 2004, un informe de Auditoría General de la Nación contaba como pendiente la causa del Banade por la quiebra de Papel de Tucumán. Cuando fue a bancarrota, en 1993, el grupo Bulgheroni debía $ 198,3 millones.
La empresa, quebrada, fue vendida en 14 millones de dólares a otra figura de peso dentro del peronismo hegemónico en la década menemista: el diputado nacional Alberto Pierri quien ejerció por años la presidencia de la Cámara Baja.
Las papeleras de este lado del río Uruguay
La resistencia de gran parte del pueblo de Gualeguaychú a la instalación de dos papeleras en Fray Bentos, localidad ubicada en la ribera uruguaya del río Uruguay puso en conocimiento de la opinión pública la seria contaminación que producen las fábricas de papel.
Pero ya hay otras papeleras que vienen produciendo y en muchos casos, contaminando en la Argentina. Un indicador de efectos contaminadores es la tecnología de blanqueo del papel:
- mediante cloro elemental (rechazada por normas internacionales);
- libre de cloro elemental (ECF) o
- totalmente libre de cloro (TCF, que Greenpeace admite).
La situación de cada una es la siguiente:
- Alto Paraná (Misiones). Cuestionada por ambientalistas y vecinos por contaminación de agua, aire y destrucción de bosques nativos. La empresa afirma cumplir el estándar internacional. Tecnología ECF.
- Celulosa Puerto Piray (Misiones). Cuestionada por vecinos por falta de tratamiento de efluentes. Tecnología: utiliza cloro elemental
- Papel Misionero (Misiones). Cuestionada por ambientalistas por falta de tratamiento de efluentes. Tecnología: TCF.
- Celulosa Argentina (Santa Fe). La tecnología que usa es una incógnita. Los ambientalistas dicen que es con cloro elemental, la empresa lo niega. Es denunciada por contaminar el aire y el río Paraná. Provoca mal olor.
- Papel Prensa (Provincia de Buenos Aires). No se registraron cuestionamientos ambientales. Tecnología: TCF.
- Massuh (Provincia de Buenos Aires). No se registraron cuestionamientos ambientales. Tecnología: TCF.
- Productos Pulpa Moldeada (Río Negro) No se registraron cuestionamientos ambientales. Tecnología: TCF.
- Papelera del Tucumán. Sus directivos están procesados penalmente por la Cámara Federal de Tucumán por contaminación de aguas y destrucción de especies autóctonas con efectos perjudiciales para la agricultura y la salud. Tecnología: utiliza cloro elemental.
- Papelera del NOA (Jujuy). No se registraron cuestionamientos ambientales. Tecnología: TCF.
- Ledesma (Jujuy) Cuestionada por ambientalistas por contaminación del aire causada por la materia prima. Tecnología: utiliza cloro elemental.
Un fallo ejemplar en el país
“Este tribunal entiende acreditado que la firma Papelera del Tucumán S A realiza una actividad en sí misma contaminante”, afirma en forma categórica el fallo de la Cámara Federal de Tucumán que dispuso el procesamiento penal de los responsables de esa empresa por incumplimiento de la Ley 24.051, de protección del medio ambiente.
Esta resolución judicial que vio la luz el pasado 12 de setiembre de 2006, es histórica ya que se trata de la primera vez que en América Latina un fabricante de pasta de celulosa deberá enfrentar un procesamiento.
Por otra parte, el fallo ya comenzó a producir efectos positivos debido a que “desde que la empresa empezó a verse investigada, hizo bajar los niveles de contaminación: estos procesos penales más allá de que se llegue a condenas, sirven para que las empresas se pongan en caja”, manifestó una fuente judicial.
La Cámara Federal de Apelaciones tucumana – integrada por Graciela Fernández Vecino, Marina Cossio de Mercau, Raúl David Mender y Ricardo Sanjuán- revocó un fallo en primera instancia y dispuso procesar a Jorge Velasco y Adrián Leopoldo Conde “como presuntos autores penalmente responsables, en su condición de mandatarios legales de Papelera del Tucumán, del delito previsto y penado por el artículo 55 de la Ley 24.051ý, que versa sobre “residuos peligrosos”.
También producirá papel a partir de madera
El periódico intentó obtener la voz oficial de los encargados de Papelera de Tucumán sin éxito. El jefe de Recursos Humanos Luis Bichara se comprometió a agilizar una autorización desde Buenos Aires para dar informaciones, pero nunca se concretó, a pesar de la insistencia de esta redacción.
Por información de la página web de la empresa se puede saber que la planta instalada en Lules, tiene una capacidad de producción de 120.000 toneladas anuales. La planta produce papel de diario y también papel de obra que requiere el uso de químicos contaminantes en su proceso de blanqueo. No obstante, se reduce su contaminación al usar como materia prima el bagazo de la caña de azúcar.
Pero ahora, la empresa anunció que invertirá 10 millones de dólares para realizar su producción a partir de la pulpa de madera, cuyo proceso es más contaminante. Para esto se avanzará en la forestación de la ladera de la montaña y la firma ya adquirió o arrendó 25.000 hectáreas para su autoabatecimiento de madera.
Actualmente, la empresa de Pierri produce 150 toneladas de pulpa para diarios por día y 900 toneladas de pulpa de alto blanco.
Es fácil ser ecologista lejos de la propia casa
El gobernador posó para la foto en la protesta contra las fábricas de Fray Bentos, pero es complaciente con la local Papelera del Tucumán.
Tentado por las cámaras de los medios nacionales, por la obediencia debida al kirchnerismo, pero sobre todo, por la intención de montarse sobre la heroica resistencia cívica de los pobladores de Gualeguaychú, el gobernador José Alperovich posó para la foto en el acto oficial de protesta por la instalación de las polémicas papeleras en Fray Bentos. Sin embargo, el mandatario no muestra el mismo interés ecológico cuando se trata de la propia papelera que funciona en la provincia que gobierna y a la cual la justicia local ya dispuso el procesamiento penal de dos de sus representantes por daño ambiental.
La Cámara Federal de Apelaciones tucumana revocó el 12 de setiembre pasado un fallo en primera instancia y dispuso el procesamiento de dos responsables legales de Papel de Tucumán “como presuntos autores penalmente responsables del delito previsto y penado por el artículo 55 de la Ley 24.051, que trata sobre residuos peligrosos.
Justicia rápida, gobierno lento
Este fallo de la Justicia Federal (ver aparte) es un antecedente único en el país ya que es la primera fábrica de este tipo que deberá afrontar un juicio penal. No obstante, no hay igual celo desde el Poder Ejecutivo: a fines de 2004, el gobierno provincial firmó un convenio con Papel del Tucumán y otras empresas en el que se comprometían a reducir en tres años entre el 25 y el 100% de la contaminación que produce, a pesar de la gravedad de los informes producidos por los distintos estamentos técnicos que tienen a su cargo el control del medio ambiente.
Un ex funcionario de Fiscalización Ambiental y catedrático universitario indicó al periódico que “los técnicos cumplen con su trabajo y sus informes en forma profesional. Pero cuando se llega a las decisiones políticas pesan los nombres fuertes que están al frente de las empresas que contaminan. Y el nombre de Alberto Pierri tiene influencia sobre cualquier gobernador”.
El defensor del Pueblo de Tucumán Jorge García Mena indicó que su repartición tiene varias actuaciones en contra de la papelera por la contaminación del arroyo Calimayo (que desemboca en el río Colorado), dentro de la causa que sigue por la contaminación de la cuenca del Salí-Dulce.
Los ambientales
“Lo que están haciendo las papeleras es atrofiar y matar todo lo que tiene vida. Cuando vuelcan sus efluentes en río, por las altísimas temperaturas y los enormes grados de cloro, causan cáncer en los seres humanos y matan las especies que viven en el agua. A su vez, ventean gases tóxicos que contaminan el aire”, sentenció Juan Manuel Prado Iratchet, de la Federación de Organizaciones Ambientalistas de Tucumán.
“El mayor obstáculo que tenemos los ambientalistas es que el gobierno siempre está del lado de las empresas y no de la gente”, finalizó.
Por su parte, el ambientalista Juan González expresó que Alperovich es “ambientalista en Entre Ríos y contaminador en Tucumán. Mientras corre a protestar en Gualeguaychú con su directora de Medio Ambiente, Patricia Jalil, la empresa Papelera de Tucumán continúa contaminando el arroyo Calimayo. Mientras la firma era investigada por la Justicia Federal, el gobernador visitó la planta para festejar el llamado a licitación de una pileta de tratamiento de efluentes, que finalmente no se concretó”.
Nota relacionada De eso no se habla: Lo que contaminan las papeleras argentinas
Se olvidaron de la planta de pasta mecánica de Celulosa en Zárate, aledaña a la de Witcel, de las que no tengo noticias desde hace tiempo. Pero tengo entendido que siguen haciendo el Pergamino Vegetal Genuino, que usa ácido clorhídrico y no se si hay una planta de tratamiento de residuos que funcione. Hace años, los restos de papel pergamino se quemaban en la pajarera que había en el jardín/patio de entrada, cerca del reloj de sol. Ahora no lo se.
En principio así es el nacimiento de la historia de Papel del Tucumán, pero está algo incompleta. Si bien es cierto lo del Señor Carlos Bulgheroni, falta comentar como fue el proceso de su montaje y puesta en marcha y final esperado.
Hasta donde yo sé, el proyecto y la ingeniería de detalle la desarrolló Tecno-Bridas Ingeniería (propiedad de C.B.), las compras de materiales y equipos en Argentina y el exterior fueron hechas por Matoil (propiedad de C.B.) y el montaje, por supuesto por Tecno-Bridas Construcciones (Propiedad de C.B.)y la Direción de Obra por Tecnobridas Dirección de Obra (empresa a la cual yo pertenecía en ese momento) por los años cercanos a 1982, coincidiendo en pleno con la Guerra de Las Malvinas.
Si bien en su construcción han intervenido personas muy dignas de su profesión (como el ingeniero que dirigió el 80 % de la obra, el señor Raimond Drapper y su compañero de tareas Peter Bruce, los que repentinamente dejaron la obra sin dar muchas explicaciones) hubo otras personas que al finalizar el montaje se compraron una estación de servicios en alguna provincia mediterránea, creo que Córdoba según las malas lenguas y radio pasillo juntas, por un valor de 1,50 millones de u$s, que no era poco para esa época.
Esto se explica porque de un presupuesto original (todas estas cifras son aproximadas) de 180 millones de u$s destinado a la obra, se incrementó durante la construcción y montaje hasta los 400 millones de u$s.
Cabe destacar que en aquel momento el espesor final mínimo del papel que se lograba era de 4 mm (lo escribo para quede claro; era de cuatro milímetros de espesor pues intentando uno menor se cortaba y para toda la producción) se realizó un acto simbólico con el entonces gobernador de Tucumán para la puesta en marcha de la fábrica.
Lo peor de todo esto es que en algún momento de la historia argentina, ya no estoy más en mi ex país, me enteré que terminó comprando la fábrica el señor Pierri por unos 14 millones de dólares.
Quiero mucho a mi “homeland” pero todo esto me da mucha tristeza y no puedo seguir escribiendo mas.