por Alejandro San Martín*
Los científicos aseguran que son las principales causas del deterioro del medio ambiente. En un documento suscripto por la Academia de Ciencias del Ambiente, se expresó la alarma que causa el deterioro de los sistemas naturales y sus recursos. Proponen medidas urgentes para que adopten los poderes públicos, privados y la población en general.
Bajo el título: “Llamamiento ante el Cambio Ambiental Global”, la Academia Argentina de Ciencias del Ambiente presentó un documento en el que demandó una “reacción urgente que rectifique el rumbo actual y modifique las modalidades de producción y consumo, que son la principal causa del deterioro ambiental”.
La presentación, que se realizó en la Biblioteca de la Sociedad Científica Argentina, ubicada en la avenida Santa Fe 1145 de la ciudad de Buenos Aires, estuvo a cargo del titular de la Academia, embajador Raúl Estrada Oyuela.
Las conclusiones del estudio fueron entregadas al Presidente de la Nación, Néstor Kirchner, a los titulares de las cámaras de diputados y senadores, y a todos los candidatos a la presidencia de las elecciones que se realizarán en octubre próximo.
“Es un diagnóstico de los puntos más importantes que se identificaron de las causas que llevaron a que esta situación se produzca. Se refiere a las acciones humanas que no tienen que ver con las leyes de la naturaleza, en especial, métodos de producción que no son sustentables, y que crean fuertes dudas sobre el futuro”, aseguró el diplomático.
La rectificación reclamada por la Academia, requiere de la participación de todos los sectores de la población, la utilización de todas las fuentes del conocimiento ambiental y el esfuerzo institucional para acordar una estrategia nacional ampliamente consensuada, que reconozca la realidad, oriente los hábitos y defina las conductas individuales y colectivas, además de establecer las normas regulatorias y correctivas para su efectiva aplicación.
En tal sentido, la Academia propuso que se establezca un órgano consultivo permanente, con representantes de todos los sectores, tanto a nivel de funcionarios públicos, como del sector del trabajo y la producción.
Otras de las medidas propuestas, es la realización de un inventario de los recursos naturales. “El Producto Bruto Interno (PBI), es un índice de los flujos, pero no nos muestra el patrimonio ambiental del país”, precisó el embajador Estrada Oyuela.
También se instó a desarrollar, promulgar y poner en vigencia efectiva las leyes y reglamentaciones que aseguren el cumplimiento del artículo 41 de la Constitución Nacional; constituir y mantener vigentes y efectivas instituciones apropiadas para la información y educación ambiental, y realizar los estudios e investigaciones para un eficiente ordenamiento territorial.
Una prioridad que se marcó fue la de iniciar el análisis de las estrategias de adaptación al cambio climático, tomar provecho de los beneficios y promover la mitigación de las emisiones de gases, su secuestro y almacenaje, así como mantener el nivel de actuación argentina en los ámbitos internacionales.
En la primera parte del trabajo se elaboró un diagnóstico de la situación a partir de las modificaciones que la actividad antropogénica produjo en las características físicas, químicas y biológicas del planeta.
Esto trajo aparejado la alteración de los procesos naturales en la atmósfera, los océanos, los sistemas de agua dulce, los ecosistemas terrestres y su productividad, con la consecuencia del deterioro de la capa de ozono, el cambio en el sistema climático terrestre, la pérdida de biodiversidad y la desertificación.
“Las formas de aplicación de las modalidades de producción y consumo desarrolladas a partir de la primera revolución industrial, han sido las causas básicas del deterioro ambiental”, detalló el documento, al tiempo que pronosticó que estos cambios en el medio ambiente, “se agravarán en las próximas décadas”.
La crítica a los actuales modelos de producción y consumo continuó al asegurarse que “no se reconoció el valor intrínseco ni el valor económico de los sistemas biológicos y geológicos, y de los procesos naturales de los que dependen todas las actividades del planeta”.
“Esta modalidad condujo a un continuo y creciente deterioro de los sistemas de apoyo vital, alentando demandas que han llegado a superar la producción sostenible de los ecosistemas y han consumido con ritmo creciente las reservas utilizables de los recursos no renovables”, aseguraron los académicos a través del documento.
Con la concepción de que el capital natural ha pasado a ser el limitante para un desarrollo económico sostenible, se exhortó a adoptar estrategias de mitigación y acciones de adaptación que sean la base de diseño de políticas orientadas a aumentar la protección de los ecosistemas naturales y humanos, sus recursos y servicios ambientales y su productividad, e impulsen su uso racional.
“Nosotros somos un reflejo de los países del mundo. Acá se necesita un cambio profundo del pensamiento económico dominante, de las modalidades del proceso de producción”, refrendó Carlos Merenson, académico e integrante de la secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable.
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*periodista. Publicado en Telam