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¿Se encuentra la solución en los biocombustibles?

por Cristian Frers*

A diferencia de los combustibles fósiles que provienen de la energía almacenada durante largos períodos en los restos fósiles, los biocombustibles provienen de la biomasa, o materia orgánica que constituye todos los seres vivos del planeta. La biomasa es una fuente de energía renovable, pues su producción es mucho más rápida que la formación de los combustibles fósiles. Es importante destacar que los biocombustibles son una alternativa más en vistas a buscar fuentes de energías sustitutivas, que sirvan de transición hacia una nueva tecnología.

Entre los días 10 y 11 de mayo del 2007, se llevó a cabo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el Primer Congreso Americano de Biocombustibles que se desarrollo en el Alvear Palace Hotel.

El vicepresidente de la Argentina Daniel Scioli expreso la “gran oportunidad” que tiene el país frente al desarrollo de biocombustibles, y sostuvo que “se debe aprovechar”, pero sin dejar de lado “el cuidado del ambiente”.

Remarcó que “frente a los desafíos de la nueva agenda global no hay que limitarse a fronteras de ningún tipo”, y destacó que “frente al calentamiento global el mundo es una patria toda”, y subrayó que “la defensa del ambiente es la bandera que nos une y representa”.

“La respuesta tiene que ser contundente. No se trata de detener el desarrollo, sino de garantizar el desarrollo sustentable. Si no, el pan de hoy es el hambre de mañana” terminó con su exposición Scioli.

Por su parte, el director ejecutivo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Héctor Morales, anunció que la entidad regional tiene pensando destinar “3.000 millones de dólares” a financiar proyectos privados de desarrollo de biocombustibles, y destacó que Latinoamérica “va a camino a convertirse en un destacado protagonista en el mercado” de generación de esta fuente de energía.

El funcionario indicó que “la región está en condiciones singulares para aprovechar el potencial del combustible”, y destacó que “el banco puede ser un allegado en esa labor”.
Por su parte, el presidente de FIAD, Juan Carlos Iturregui, destacó los beneficios de la generación de biocombustibles en América Latina y el Caribe, región que dijo “está en una coyuntura idónea” y en donde “los biocombustibles pueden apalancar el desarrollo”.

Durante su presentación Iturregui se refirió a varias cifras de inversión necesaria y proyectada para el sector de biocombustibles y también a la situación en la que se encuentran varios países del mundo para su desarrollo.

Durante se presentación Iturregui se refirió a varias cifras de inversión necesaria y proyectada para el sector de biocombustibles y también a la situación en la que se encuentran varios países del mundo para su desarrollo.

De acuerdo a estas cifras, indicó que “el consumo de energía aumentará 30 por ciento en la siguiente década” y advirtió que “de no cambiar esta tendencia los países industrializados fomentarán el calentamiento de la tierra”.
El encargado de negocios de la Embajada de los Estados Unidos, Michael Mattera, afirmó que su país está dispuesto a “iniciar conversaciones” con la Argentina para alcanzar un acuerdo de cooperación en el desarrollo de biocombustibles. “La Argentina tiene un rol esencial” en el desarrollo de la región, remarcó Mattera.

Sin embargo, el representante estadounidense puntualizó que “todavía no se iniciaron las conversaciones para alcanzar una cooperación con la Argentina a nivel gobiernos y también privado”.

Por su parte, en su presentación en el panel, el director del Instituto de Ecología Vegetal de la Fundación Miguel Lillo, Juan González, destacó que el Noroeste Argentino (NOA) tiene “un gran potencial” para el desarrollo de alcohol y etanol, pero subrayó que no se puede pensar explotarlo sin tomar las medidas de protección ambiental necesaria.

“El NOA tiene la capacidad instalada y el ‘know how’ para producir etanol”, afirmó González, quien destacó que este desarrollo también “puede verse favorecido por el cambio climático”.

Sin embargo, puntualizó que “no se puede pensar en producir etanol sin utilizar un sistema de reutilización la vinaza”, sustancia química contaminante que deriva del proceso de fabricación.

Indicó que “la vinaza tiene potenciales que deberían desarrollarse en forma paralela a la producción de alcohol”, y destacó que “se puede usar en tierras marginales como fertilizante”.

El secretario de Industria, Miguel Peirano, destacó la importancia de los biocombustibles en la Argentina y su impacto positivo para la industria, las exportaciones y las economías regionales, pero subrayó que hace falta un “trabajo conjunto” entre los empresarios y el Estado para “seguir consolidando una tasa de crecimiento económico significativa”.

Asimismo, aseguró que la producción del complejo de oleaginosas “excede ampliamente al consumo interno ya que de 22 millones de toneladas que se producen 10 millones van al consumo interno y 16 millones a la exportación”. También expreso que se necesita “dar una solución al calentamiento global, que trascienda lo económico y en donde el desarrollo de energías renovables tenga un papel importante”.

En cuanto a la “necesidad de la incorporación de combustibles renovables no contaminantes”, indicó que “alternativas como la energía eólica permiten soluciones, pero parciales”.

Se espero con expectativas las palabras del ex vicepresidente de los Estados Unidos Al Gore quién afirmó que los biocombustibles son “la solución” al calentamiento global, pero remarcó que su producción “debe manejarse con cuidado” por que pueden conllevar “peligros” para el ambiente.

“El calentamiento global es un hecho, no una teoría”, indicó Al Gore, quien aseguró que “no es tarde para hacer algo al respecto. La voluntad política es una fuente de energía inagotable”.

Al Gore es la segunda vez que visita la Argentina, y al cerrar el Primer Congreso Americano de Biocombustibles destacó que “los biocombustibles han sido recibidos con mucho más entusiasmo en los amaneceres de esta nueva conciencia en cuanto a la destrucción que provoca la acumulación del dióxido de carbono en el planeta”.

Sin embargo, reconoció que “toda solución potencial debe manejarse con extremo cuidado”, y advirtió que “el peligro de biocombustibles está dado por el hecho de destruir bosques” sin ningún fundamento.

De todos modos, Gore concluyó que la producción de biocombustibles “puede ser la solución a la crisis climática, sin producir daños” al ambiente.

Sostuvo que “esta es la crisis más peligrosa que hayamos enfrentado como civilización”, pero consideró que “también hay una gran oportunidad y los biocombustibles representan esa gran oportunidad si se los maneja con cuidado”.

Los biocombustibles, en Argentina, debe concentrarse en aquello que posean las mejores condiciones ambientales y ser destinados a satisfacer la demanda interna establecida en la Ley 26.093 que coloca el objetivo del 5% para todas las naftas y el diesel vendido en el país. Se debe desalentar las exportaciones hasta tanto no se tenga claridad en cuáles son las mejores opciones, por eso no debe promocionarse ni subsidiarse ninguna de las actividades vinculadas a la exportación de biocombustibles.

C.F.
*Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social- E-mail: cristianfrers@hotmail.com

Consecuencias del cambio climático global

por Cristian Frers

El calentamiento global y su secuela inminente, el cambio climático, amenazan a la humanidad en su conjunto, pero sus primeros efectos serán más letales para las comunidades pobres y los países en desarrollo.

El impacto del calentamiento global será más rápido y destructivo de lo que se preveía. Habrá más muertes, enfermedades, hambrunas, sequías, incendios, inundaciones y tornados. Se acelerará la extinción de especies y el deshielo de los glaciares. También será causal del inicio de nuevas guerras, de modificar fronteras y de desencadenar migraciones masivas.

América latina ya ha experimentado en los últimos años una sucesión de acontecimientos extremos e inéditos: lluvias torrenciales en Venezuela, inundaciones en la Pampa Argentina, sequías en la Amazonia, tempestades de granizo en Bolivia y una temporada récord de ciclones en el Caribe. Al mismo tiempo, las precipitaciones se reducen en Chile, en el sur de Perú y en el sudoeste de Argentina.

Con el aumento de las temperaturas registradas, los glaciares andinos se retiran, tendencia que se vuelve crítica en Bolivia, Perú, Colombia y Ecuador. En el terreno de la razón, hay que reflexionar sobre algunas evidencias como:
-Se elevó el dióxido de carbono en la atmósfera a un nivel superior al que hubo en los últimos cientos de años.

-Los hielos eternos han dejado de serlo: se están descongelando.
-La temperatura mundial aumentó a un promedio de 0.6 C por encima de los registros de los últimos siglos.
-Las capas de hielo del Artico adelgazaron entre 15 y un 40% en los últimos 30 años.

-Los glaciales se derriten o retroceden.
-Los océanos se calientan y las costas se erosionan más ligero.
-El 16% de los arrecifes de coral del mundo han muerto o agonizan.
-Los bañados, esteros, lagos, lagunas y otros humedales se achican o desecan.

-Aumentan las lluvias y el impacto de las inundaciones.
-La primavera se adelanta. Las plantas florecen antes de tiempo y las aves nidifican prematuramente.

El calentamiento global se ha convertido en un problema tan grave que por primera vez en su historia el Consejo de seguridad de la ONU se dispone a enfrentarlo como una amenaza urgente a la paz y seguridad internacional, ante el riesgo de que provoque nuevas guerras, altere fronteras, interrumpa suministros de energía y dispare migraciones masivas.

El calentamiento de la atmósfera afecta ya los suministros de agua del planeta y en poco tiempo más comenzará a modificar los patrones de hambruna y disponibilidad de alimentos, lo que creará potenciales fuentes de inestabilidad. Además, el aumento del nivel de los océanos llevará a que numerosas poblaciones tengan que ser redistribuidas en varios países, e incluso amenazará la existencia de países enteros.

Debido a esto, el Consejo de Seguridad de la ONU, se reunirá 17 de abril del 2007 para discutir estos problemas.

Tres de los cinco miembros permanentes del Consejo –Estados Unidos de Norteamérica, Rusia y China- están a la cabeza de los países que más contaminan el planeta con sus emisiones de dióxido de carbono y otros gases que acentúan el efecto invernadero.

Mientras Moscú y Pekín aceptaron a regañadientes realizar el debate sobre calentamiento global en el Consejo de Seguridad. Washington no ofreció resistencia. En el último año, el gobierno del presidente George W. Bush, que retiró su firma del Protocolo de Kyoto destinado a limitar la emisión de gases contaminantes en los países más industrializados, ha estado virando su posición ante el tema y se ha mostrado más abierto a coordinar acciones con otros países para buscar soluciones.

Según el informe de expertos sobre los impactos del cambio climático titulado “Efectos, adaptación y vulnerabilidad” publicado en Bruselas – Bélgica, el 6de abril del 2007. De acuerdo a sus conclusiones, no se trata de un problema lejano, las consecuencias ya empiezan a sentirse y sus peores impactos comenzarán a palparse en cuestión de décadas. En América Latina para el 2050, la mitad de las tierras agrícolas podría verse afectadas por el cambio climático, exponiendo a decenas de millones de personas al hambre y a entre 60 millones y 150 millones a la reducción de los recursos hídricos. También advierte que en la región se encuentran 7 de los 25 principales lugares de fuerte concentración de especies endémicas que están a punto de perder su hábitat natural, entre ellos tenemos que nombrar: insectos, reptiles y mamíferos.

Para Graciela Magrin, coordinadora del capítulo sobre América Latina del informe del IPCC, subrayó “América Latina será una región muy afectada, no sólo por el aumento de la temperatura y el cambio en el nivel de las lluvias, sino también por la mayor frecuencia de eventos extremos y la elevación del nivel del mar. Todos los continentes que tienen mucha pobreza y desigualdad en la población son los menos capaces de afrontar todos estos cambios”.

¿Qué acciones tenemos a nuestro alcance ante este peligro inminente? El derecho brinda una alternativa.

Las actividades contaminantes son claramente contrarias a la ley; desde los tratados internaciones a las Constituciones Nacionales y las normas locales, el orden jurídico prevé la defensa del ambiente, obliga a los Estados a tomar medidas y permite responsabilizar a quienes causan el daño.

El principio de prevención contenido en la Ley general del Ambiente, en la Argentina, impone tomar medidas de protección para evitar el daño antes de que se produzca. Las sanciones que la Justicia imponga para los responsables serán más disuasivas que solo intentar que se tome conciencia sobre el valor de la vida de las generaciones futuras.

El mundo, es decir, el clima y todos los seres vivos, es un sistema cerrado: todo lo que hacemos tiene repercusiones que en última instancia nos afectarán. Los niños de mañana – y desde luego los adultos de hoy – tendrán que aprender a considerar las consecuencias de sus acciones sobre el clima; cuando tomen decisiones como integrantes del gobierno o del sector empresarial o en el ámbito de la vida privada deberán tener en cuenta ese sistema. Al hacer frente al cambio climático, los seres humanos tendrán que pensar en términos de décadas y de siglos. La tarea recién comienza y muchos de los efectos de las variaciones climáticas no se manifestarán sino al cabo de dos o tres generaciones. En el futuro cada uno de nosotros oirá hablar de este problema, y deberá vivir con él
No hay peor sordo que el que no quiere oír… No hay peor ciego que el que no quiere ver… No hay peor mudo que el que no quiere hablar.

* –Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social- E-mail: cristianfrers@hotmail.com

El cambio climático ya se nota en la Argentina

por Cristian Frers*

El cambio climático es la mayor amenaza ambiental del siglo XXI, con consecuencias económicas, sociales y ambientales de gran magnitud. Todos sin excepción; los ciudadanos, las empresas, las economías y la naturaleza en todo el mundo están siendo afectadas.

El clima siempre ha variado, es dinámico, no permanece estable y siempre han existido variaciones. El problema del cambio climático es que en el último siglo el ritmo de estas variaciones se ha acelerado mucho , y la tendencia es que esta aceleración va a ser exponencial si no se toman medidas que lo controlen. El ritmo desbocado de esta modificación climática tendrá como consecuencia grandes alteraciones físicas, como la elevación del nivel del mar, enormes deterioros ambientales y serias amenazas para la humanidad, así como extensión de enfermedades, daños por acontecimientos climáticos violentos, pérdida de cosechas, disminución de los recursos hídricos, entre otros problemas.

En el terreno de la razón, hay que reflexionar sobre algunas evidencias como:

-Se elevó el dióxido de carbono en la atmósfera a un nivel superior al que hubo en los últimos cientos de años.
-Los hielos eternos han dejado de serlo: se están descongelando.
-La temperatura mundial aumentó a un promedio de 0.6 C por encima de los registros de los últimos siglos.

-Las capas de hielo del Artico adelgazaron entre 15 y un 40% en los últimos 30 años.
-Los glaciales se derriten o retroceden.
-Los océanos se calientan y las costas se erosionan más ligero.

-El 16% de los arrecifes de coral del mundo han muerto o agonizan.
-Los bañados, esteros, lagos, lagunas y otros humedales se achican o desecan.
-Aumentan las lluvias y el impacto de las inundaciones.
-La primavera se adelanta. Las plantas florecen antes de tiempo y las aves nidifican prematuramente.

Los climatólogos y los ambientalistas vienen observando con atención los efectos del cambio climático en Sudamérica, en especial en Argentina. Las consecuencias pueden ser muy variables, pues se conjugan con otros factores –estacionales, ambientales, geográficos, demográficos, sociales-, y con malas prácticas productivas.

En la República Argentina, con su inmensa variedad de suelos y climas, no se queda afuera de estas proyecciones climáticas. Al parecer, aquí los cambios serán cada vez más crecientes y tendrán un fuerte impacto económico y social. La Pampa Húmeda y la región mesopotámica padecerán más inundaciones, con el consiguiente perjuicio en la producción de cultivos. En el Cuyo y el Noroeste aumentará la aridez y la Patagonia sufrirá el retroceso de glaciares aunque podrá ahorrar en calefacción: sus inviernos ya no serán tan rigurosos. Así, generalizando, gran parte de nuestro territorio tendrá inviernos más templados, veranos más sofocantes y una Ciudad Autónoma de Buenos Aires casi, casi tropical. Con lluvias breves e intensas, seguramente los pulóveres de lana gruesa y las camperas más abrigadas pasarán definitivamente a cuarteles de invierno.

En promedio, la temperatura aumento un grado en el territorio argentino durante el último siglo. El promedio de 14 modelos climáticos prevé un incremento de 1,5 grados más para el año 2030 en el norte del país –donde las zonas de calor se harán más severas-, y de 0.7 grados en el extremo sur.

En la desembocadura del Río de la Plata, el mar creció 17 centímetros durante el siglo XX, y se estima que a lo largo del siglo XXI podría subir otros 50 centímetros.

El doctor Vicente Barros, del Centro de Investigación del Mar y la Atmósfera de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, expreso que “El cambio climático no hará sino anticipar los problemas que podría tener la Argentina a largo plazo en materia energética y del uso del agua y del suelo, por lo que las medidas a adoptar, en buena parte coinciden con la respuesta que el país debe enfrentar en esos sectores. En el caso de la energía, las soluciones a largo plazo pasan sobre todo por su uso racional y por el desarrollo de energías renovables. En algunas provincias –Salta, Santiago del Estero y Chaco- habrá que frenar ya la deforestación, para evitar que las tierras desmontadas no sirvan ya para la agricultura y se desertifiquen”.

Hay quienes expresan que, como no estamos seguros de cómo será el cambio climático, debemos hacer poco o nada. Lo cierto es que un gran número de personas se niegan a aceptar los hechos. Menos, aún, están dispuestas a considerar que ellas tienen algo que ver con el asunto. Lo más sencillo psíquica y políticamente es interpretar lo que a uno le gustaría interpretar, o bien patear la pelota afuera del campo de juego.

Mi opinión personal es que la incertidumbre debe hacernos actuar hoy, no mañana ni pasado, más resueltamente. Según la Organización Meteorológica Mundial, la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera llegó a un nivel récord en el año 2005. El 62% de las emisiones de gases que causan el efecto invernadero corresponden al dióxido de carbono. El actual Protocolo de Kioto no permitirá estabilizar estas concentraciones, sino que a lo sumo frenará el crecimiento. Precisamente, lo que se debe discutir son las medidas a tomar después del 2012, cuando expire nombrado Protocolo.

El calentamiento del planeta es uno de esos casos poco comunes en que la comunidad científica siente más miedo de lo que puede estar ocurriendo que la población en general. Los científicos han vislumbrado lo que el futuro puede reservarnos.

Se ha comunicado que Exxon ha financiado a supuestos grupos de expertos para socavar la confianza en los datos científicos sobre el calentamiento del planeta, del mismo modo que la industria tabaquera financió investigaciones para poner en entredicho la validez de las conclusiones estadísticas que mostraban la vinculación entre el tabaco y el cáncer.

Se tiene que frenar este proceso del cambio climático reduciendo las emisiones de los gases de efecto invernadero. Pero aún cuando se estabilizara ya mismo las emisiones, la persistencia de los gases en la atmósfera y la inerecia térmica prolongarían el cambio climático por más de un siglo. Sé podría abordar este problema a escala mundial con un impuesto acordado globalmente, lo que no significa un aumento en la fiscalidad total, sino simplemente un sustituto en cada uno de los países de los impuestos actuales por un impuesto a la contaminación, por dióxido de carbono. Tiene mucho más sentido gravar lo dañino, como la contaminación, que lo positivo como el ahorro y el trabajo.

Sólo tenemos un planeta y debemos conservarlo como un tesoro. El calentamiento del planeta es un riesgo que no podemos permitirnos el lujo de seguir desconociendo.

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Cristian Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social- E-mail: cristianfrers@hotmail.com

La importancia de los problemas ambientales

por Cristian Frers*

La importancia de los elementos del ambiente en la evolución y sostenimiento de la vida en el planeta fue reconocida mucho tiempo antes de que se tomara plena conciencia de los posibles efectos negativos que su deterioro traería a la humanidad. Desde mediados del siglo XX el tema ambiental cobró dimensiones internacionales a partir del conocimiento y difusión de problemas asociados a la degradación del ambiente.

Existen muchos problemas ambientales que están enfermando a nuestro planeta. Estos a su vez guardan estrecha relación con otros problemas económicos y sociales. El ser humano se encuentra en constante interrelación con su entorno. Cuando éste le produce algún perjuicio es que se habla de problemas ambientales. Estos pueden provenir directamente de la naturaleza, cuando el hombre se instala en sitios cuyos procesos naturales lo perjudican; o bien tener su origen por causas humanas o antrópicas, es decir, que el hombre interviene en los ciclos naturales generando un daño que, finalmente, se vuelve contra él mismo.

Los impactos ambientales y sociales que dan origen a los problemas surgen de muchos factores como: niveles insostenibles de consumo de recursos, tecnologías insuficientes, prácticas administrativas inapropiadas, políticas asimétricas de desarrollo económico, leyes y regulaciones que ignoran la verdadera exposición de los seres humanos e innumerables procesos políticos no participativos. Los patrones de consumo de todas las comunidades, tanto ricas como pobres, se asocian en conjunto con amenazas críticas al ambiente como son el deterioro de la salud humana.

Argentina padece de una serie de problemas ambientales de variada naturaleza, asociados a diversas actividades humanas, que ponen en peligro el desarrollo sustentable del país. El nivel de contaminación atmosférica, el volumen de residuos urbanos e industriales y la congestión vehicular.

Uno de los grandes problemas que comenzó a gestarse en el siglo XX y que hoy se hace más severo es el relacionado con el consumo y la distribución del agua potable. Los ciudadanos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por ejemplo, consumen 6 veces más agua que los habitantes de pequeñas poblaciones del Norte.
Agregado a esto, aparece el tema de la presión de agua, las napas acuíferas, los efluentes cloacales e industriales y también la desaparición de ríos o cauces de aguas naturales.
Los argentinos estamos en una etapa muy primitiva en cuanto a la distribución y manejo del agua.

Se debe tener en cuenta la opinión de María Neira, Directora de salud pública y medio ambiente de la OMS, quién expreso: “En cuanto a factores ambientales, buenas inversiones en los mismos, hacer accesibles a toda la población el agua, el saneamiento y la higiene, podría reducir un 25 por ciento la morbimortalidad en el mundo y disminuir las enfermedades más prevalentes, ya que las diarréicas siguen matando a una gran cantidad de niños. Parece absurdo que en el siglo XXI sigamos hablando de que un determinante fundamental de la salud es tener acceso al agua y al saneamiento cuando el gran cambio en la situación epidemiológica del mundo occidental se produjo precisamente cuando se entendió que había que invertir en esto. Respecto a los países desarrollados, uno de los factores ambientales que podrían tener un gran impacto en la prevención de la enfermedad es la contaminación ambiental, responsable de un número elevado de muertes cada año y, sobre todo, de patologías crónicas y agudas, especialmente respiratorias y cardiovasculares. En cuanto al uso de pesticidas, quizá en nuestro entorno no sea un problema grave pero hay mucho que hacer en otros países para que éstos no lleguen a los alimentos y no sean causa de morbilidad. Entre los factores de riesgo ocupacionales, la exposición al asbesto sigue matando a miles de personas cada año y otros tóxicos y químicos son responsables de un número elevado de cancer. Ése es el tipo de desafío que se plantea la OMS. Hay que hacer un gran esfuerzo para prevenir estas patologías”.

En el país, la constitución de la nación, dictada en 1853 y enmendada parcialmente en 1860, 1866, 1898 y 1957, no contenía cláusulas ambientales. La reforma de Agosto de 1994 incorporó dos artículos, el Nº 41 y el Nº 43 referidos a la protección del ambiente. Todo esto se vio fortalecido operativamente por la Ley General del Ambiente -Ley 25675-, que lamentablemente muy poca gente conoce o esta al tanto de que se trata.
En el año, 2006, se ha llevado a cabo una encuesta nacional encargada por la Fundación Vida Silvestre Argentina con el fin de determinar cuáles eran para la gente los problemas ambientales que desafían a la nación. Casi la mitad de los argentinos –exactamente el 46 por ciento– considera que la situación ambiental en el país empeoró en los últimos cinco años. La encuesta arrojó algunos resultados lapidarios. Por ejemplo: apenas el 15 por ciento de los entrevistados evaluó positivamente el estado del ambiente.

Para el sondeo se entrevistó a 5.106 personas de todo el país. Los siguientes son otros resultados de la encuesta:

1)En 15 de las 23 provincias la contaminación fue considerada como el problema más grave.
2)La contaminación es el principal problema ambiental para los habitantes de todo el país. Después le siguen las inundaciones y el cambio climático.
3)En las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Chaco la segunda preocupación de la gente son las inundaciones.
4)Las inundaciones son el peor problema en Formosa y Corrientes, según los habitantes de esas dos provincias.
5)En La Pampa los incendios forestales encabezan las preocupaciones ambientales.
6)La tala de bosques aparece como la principal cuestión ambiental para chaqueños y fueguinos.
7)En Chubut, un territorio en el que la actividad pesquera es fuerte, la pesca abusiva fue señalada como el segundo problema.

La encuesta indaga también sobre la adjudicación de responsabilidades. Una amplia mayoría, más de 70 por ciento de los encuestados, entiende que el gobierno es el responsable de la situación. Más específicamente, los gobiernos provinciales, señalados en 46,8 por ciento de los casos, y el gobierno nacional, según 26,9 por ciento de los consultados.

Con la acumulación de múltiples fracasos en la solución de los problemas ambientales ha quedado claro que su enorme complejidad obliga a los diversos sectores involucrados a colaborar muy estrechamente. Los grupos gubernamentales y académicos están en un sitio de particular responsabilidad en este sentido. Mi opinión es que la principal solución a los problemas ambientales, es la educación ambiental en todos los niveles y sectores de la sociedad, productivos o no. Esta es una herramienta fundamental para lograr un cambio de actitud y de comportamiento en la sociedad, no sólo en los productores sino también en los consumidores de todo el mundo.

En la naturaleza las cosas sencillamente son. No están atravesadas por criterios ni juicios de valor ni de moral, elementos construidos socialmente como herramienta de sometimiento y dominación de la supraespecie hacia sus congéneres. Esto es fácilmente demostrable, pues siguiendo la teoría evolucionista y aceptando que la tierra tiene una edad aproximada de 4.500 millones de años, la naturaleza ha construido sus propios ciclos sin la presencia humana que surge recién en los últimos dos millones de años.

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* Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social – E-mail: cristianfrers@hotmail.com

Los problemas de la contaminación ambiental y humana

por Cristian Frers *

El paciente está grave. Los síntomas son muchos. Tiene el aliento fétido, le han encontrado toxinas en los fluidos corporales, su temperatura es muy alta y no hay forma de bajársela… Al atacar unos síntomas, aparecen otros en diversas partes del cuerpo. Si fuese un paciente común y corriente, los médicos dirían que se trata de un enfermo crónico en fase terminal y, no sabiendo qué más hacer por él, se limitarían a prestarle cuidados paliativos hasta que le sobreviniera la muerte.

Pero no hablamos de un ser humano, sino de nuestro hogar, la Tierra.

La situación descrita ilustra muy bien lo que le está sucediendo. La degradación del ambiente debida a la actitud adoptada por los humanos hacia la naturaleza durante los últimos tiempos, en el sentido de que en su actuación tenía licencia para explotar los recursos naturales con una total indiferencia ante todo lo que no repercutiera en beneficio directo del hombre, ha dado lugar a uno de los problemas capitales que la Humanidad tiene planteados en la actualidad, la contaminación.

La Contaminación es la introducción en un medio cualquiera de un contaminante; es decir cualquier sustancia o forma de energía con potencial para provocar daños, irreversibles o no en el ambiente. Para que se pueda hablar de contaminación es necesario que el agente se introduzca por encima de la capacidad del medio para eliminarlo. No es, pues, una cuestión de qué productos se introducen, sino su cantidad. La proliferación de estos residuos supone un desequilibrio grave en el biosistema, hasta el punto de llegar a imposibilitar la vida de las especies existentes. El agua, el aire y el suelo, son los principales medios contaminados.

Al hablar de contaminación es muy importante tener en cuenta que en la naturaleza se pueden producir efectos complementarios que agravan la situación. La presencia de un cierto elemento puede incrementar la toxicidad de otras sustancias aparentemente inocuas; por ejemplo, el mercurio, poco toxico en estado metálico, se convierte por ciertas bacterias del agua en metilmercurio, altamente peligroso. El uso de dos sustancias como la lavandina y el detergente, al combinarse forma cloramina, un elemento clorado muy tóxico e irritante de las vías respiratorias.

La explotación intensiva de los recursos naturales y el desarrollo de grandes concentraciones industriales y urbanas en determinadas zonas, son fenómenos que, por incontrolados, han dado lugar a la saturación de la capacidad asimiladora y regeneradora de la Naturaleza y pueden llevar a perturbaciones irreversibles del equilibrio ecológico general, cuyas consecuencias a largo plazo no son fácilmente previsibles.

Los tipos de contaminación más importantes son los que afectan a los recursos naturales básicos: el aire, los suelos y el agua. Algunas de las alteraciones ambientales más graves relacionadas con los fenómenos de contaminación son los escapes radiactivos, el smog, el efecto invernadero, la lluvia ácida, la destrucción de la capa de ozono, la eutrofización de las aguas o las mareas negras. La contaminación presupone un costo que muchas veces no se tiene en cuenta y es muy gravoso para la comunidad:

Pérdida de los recursos: Al contaminarse los recursos ya no pueden volver a ser utilizados. Un lago o un río altamente contaminado ya no podrán proporcionar agua para riego ni usarse para el consumo humano.

Costo para suprimir y controlar la contaminación: Hay que pensar simplemente en cuanto se debe gastar para recuperar un ambiente contaminado, como un río o un lago.

Costos de salud: Este es el aspecto que hace reaccionar más rápidamente a la población. Ya que estos costos significan gastos médicos y gastos por pérdida de horas de trabajo.

La lucha contra la contaminación del aire, de las aguas continentales y marítimas, del suelo, así como la defensa del paisaje, la restauración y mejora de las zonas de interés natural y artístico, la protección de la fauna y de la flora, el tratamiento y eliminación de los residuos, la defensa de las zonas verdes y espacios libres, la reinstalación de industrias fuera de las zonas urbanas, la congestión del tráfico urbano, la lucha contra el ruido y tantas otras cuestiones, no son sino aspectos parciales e interrelacionados que han de tenerse en cuenta al abordar acciones o programas de actuación para la defensa del ambiente.

La mayoría de los ciudadanos percibimos ese carácter global del problema de la contaminación; por eso uno se refiere a ella como uno de los principales problemas del planeta. Pero conviene hacer un esfuerzo por concretar y abordar de una forma más precisa las distintas formas de contaminación y sus consecuencias. Para solucionar el problema de la contaminación es de urgente necesidad tomar algunas medidas.

El Estado debe preocuparse del problema de la contaminación, dando leyes severas, controlando su cumplimiento y sancionando a los transgresores. El problema ambiental es un problema que afecta al bien común y a la calidad de la vida, y, en consecuencia, no puede quedar al libre albedrío de las personas. El bien común es una responsabilidad del Estado como representante del bienestar de todos los ciudadanos.

Una alta responsabilidad incumbe a los gobiernos municipales, responsables directos de la disposición de la basura y las aguas servidas; del control del parque automotor; de las áreas verdes; del control de los ruidos molestos; y de las emisiones contaminantes en su jurisdicción.

Los ciudadanos deben tomar más conciencia del problema, exigir respeto por el ambiente y no contribuir a su deterioro. El aporte de los ciudadanos, individualmente, puede ser muy grande en algunos aspectos.

Educar a la población a través de las escuelas y medios de comunicación como televisión, radio, periódicos en el respeto por el ambiente y en la erradicación de pésimas costumbres de contaminación ambiental

Una de las preocupaciones más importantes de nuestro tiempo es la calidad ambiental del entorno. Se sabe que es fácil y con frecuencia inútil, caer en la interminable enumeración de problemas y catástrofes ambientales que soporta nuestro Planeta. Describir calamidades no es agradable, ni para el que las cuenta, ni para el que las escucha, pero únicamente la información y la concientización puede corregir situaciones equivocadas y mitigar sus consecuencias. Como es bien conocido en los últimos 150 años, el planeta ha cambiado la estructura natural de su atmósfera y su hidrosfera más que en todo el tiempo, millones de años, que tiene de existencia. Por esta razón la adecuada protección y conservación del ambiente representa uno de los retos más importantes a los que se enfrenta la humanidad. Es evidente que se necesitan cambios drásticos y normas muy estrictas si se quiere conservar la calidad de vida en el planeta.

Como miembros de la sociedad debemos participar en forma activa en la creación de leyes y reglamentos que tengan un impacto benéfico para el ambiente, nuestra salud y la economía. Es importante señalar que las soluciones al problema de la contaminación están más cerca de lo que uno cree, ya que es posible en nuestra vida cotidiana contribuir con actividades sencillas a mejorar nuestro entorno, como por ejemplo, consumir productos no contaminantes, disminuir el uso del automóvil, separar los desechos reciclables en el hogar, crear espacios verdes, entre otras medias. Es precisamente aquí donde se manifiesta en forma más categórica el hecho de pensar globalmente, pero actuar localmente.