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Los ambientalistas y los problemas ambientales

por Cristian Frers

Se insiste con la imagen de los ambientalistas como críticos de toda tecnología que llevarán a todos a la pobreza. Es común escuchar opiniones contrarias a la acción de los ambientalistas, a los cuales se califica de soñadores en contra del progreso, antitecnológicos e insensibles a las demandas sociales.

Durante el siglo pasado la Argentina, un país de tradición agropecuaria, vivió un proceso de creciente industrialización y concentración de su población en ciudades. Pero los problemas asociados con el crecimiento de estas urbes en varios miles de habitantes, no suele tenerse en cuenta. Nuestras ciudades han funcionado como aspiradoras de materia y energía: Al principio agotaron los ecosistemas cercanos y más tarde, se lanzaron a extraer los recursos de los más alejados. Este proceso sin control ha dejado más de una región ecológica a punto de extinguirse.

Es indudable que los principales problemas ambientales-urbanos que afectan a la población argentina, como a la mayoría de la población urbana mundial, son: la falta de sistemas de agua potable que abastezcan con un volumen suficiente y una calidad aceptable a toda la población; la inadecuada provisión de cloacas y sistemas de evacuación de excretas; la dificultad para resolver la recolección y disposición de los residuos sólidos domiciliarios y los efluentes industriales; la contaminación del atmosférica; la contaminación sonora; la contaminación de los cursos de agua que atraviesan las ciudades y la consiguiente contaminación e inutilización de los acuíferos subterráneos; la escasez de espacios verdes; la escasa accesibilidad, producto de la congestión en los centros urbanos y las bajas densidades en la periferia de los mismos, y de la organización del sistema de transporte; el alto grado de hacinamiento y precariedad habitacional.

La pregunta del millón es saber si son compatibles un ambiente finito con unas necesidades humanas que se plantean como ilimitadas. La conclusión nos llevaría a aceptar que es posible definir que el mundo y todo lo que en él existe, es finito, no así las necesidades humanas, ya que sobre el umbral de satisfacción de las necesidades básicas se pasa a hablar de deseos, los que sí son infinitos.

Cuando tratamos temas ambientales, muchas veces se comete el error de verlos de manera fraccionada o hasta secundaria. También se insiste con la imagen de los ambientalistas como críticos de toda tecnología que llevarán a todos a la pobreza. Pero en realidad, los ambientalistas examinan las consecuencias de las tecnologías, y apuesta a aquellas que mejoran la calidad del ambiente y la salud.

Es común escuchar opiniones contrarias a la acción de los ambientalistas, a los cuales se califica de soñadores en contra del progreso, antitecnológicos e insensibles a las demandas sociales. En algunos lugares se muestra una disconformidad frente a las advertencias de los ambientalistas. Ese tipo de generalizaciones pone a todos los profesionales que se dedican al tema ambiental en una misma bolsa y se nutre de un imaginario en el cual se presenta a las personas interesadas en los temas ambientales como seres irracionales que se opone a todo y no se da cuenta de las urgencias sociales que existen en el planeta tierra. Muchas personas podrían terminar cediendo o aceptando que los ambientalistas son retrógrados e inútiles, y que el mundo estaría mejor sin ellos.

Sin embargo, habría que preguntarse si las advertencias ambientales han empeorado o mejorado las condiciones de vida. En realidad, si se observa con detenimiento los cambios provocados por los ambientalistas en los últimos años, es evidente que esos actores sociales están lejos de combatir todas las tecnologías o de ser insensible a las realidades sociales.

Se postula como ejemplo sus advertencias a los transgénicos y la energía nuclear. Sin embargo, muchas de los reclamos ambientales se centran en mejorar la tecnología para con ese fin asegurar la calidad ambiental y la salud humana. Un ejemplo rotuno de esa actitud es la lucha por lograr que se elimine el plomo de los combustibles, un aditivo con probados efectos negativos en la salud humana.

La presión de los ambientalistas logró el apoyo de profesionales de la medicina, y con el paso de los años desembocó en eliminar ese aditivo de los combustibles para automóviles. Esa eliminación no desembocó en el colapso de ninguna industria, ni miles de personas perdieron sus puestos de trabajo. La única caída fue justamente de los niveles de plomo en la sangre de los niños.
Otro de los temas es el de los refrigeradores que los ambientalistas se basan en las campañas que promueven el cambio de los gases de enfriamiento. Es sabido que los gases usados en los modelos convencionales tienen un efecto muy negativo en la capa de ozono, la que protege de la radiación ultravioleta. Las demandas por abandonar los viejos gases refrigerantes tuvieron la oposición de los defensores del progreso convencional, de la industria de los electrodomésticos y hasta de sindicatos. Pero finalmente triunfó una nueva tecnología que aprovecha gases que no dañan la capa de ozono. Esa reconversión está en marcha en muchos países, y es evidente que no se han dejado de fabricar refrigeradores.

Otro de los argumentos contra los ambientalistas es que solo se preocupan por el ambiente, y no les importa las fuentes de ingreso que la gente necesita. En ese terreno también hay ejemplos donde un manejo correcto del ambiente en realidad genera más ingresos a las comunidades locales.

Por último, es importante resaltar que la protección del ambiente por la que luchan los ambientalistas redunda en protección de la sociedad en su conjunto. Tenidas en cuentas todas estas acciones queda claro que los ambientalistas no tiene un dogmatismo antitecnológico. En realidad, los ambientalistas evalúan los efectos de las tecnologías, y no se dejan engañar por la propaganda o el dogmatismo. Algunas apuestas tecnológicas sirven para mejorar la calidad de vida, pero otras no, y eso es justamente lo que se debe analizar. Por lo tanto nadie puede afirmar que en esta visión del mundo se postula un regreso a la edad de piedra, como se escucha en más de un ámbito.

Este nicho donde habitan los ecologistas y ambientalistas tiene su razón de ser en el ser humano mismo y sus particulares formas de ver la vida, el desarrollo y el futuro. Porque el que alguien se vuelva ambientalista está en función al grado de conocimiento que va adquiriendo sobre las interacciones entre el hombre y la naturaleza. Esa relación es la clave. Por ello muchos defensores del maltrato al ambiente se empeñan en seguir manteniendo en la ignorancia a la población, para que no piense y no razone, para que no llegue a conclusiones que lo harán defensor de la vida.

Lamentablemente existe un contradictorio sistema de valores entre muchos seres humanos que se dicen ambientalistas para las ideas y opiniones, pero productivistas para las acciones prácticas, sin que exista ese compromiso real a favor de la conservación de los ecosistemas. Más bien terminan aceptando que es inevitable la destrucción ecológica para lograr el desarrollo. Es decir, se desea la preservación del ambiente, pero sin un compromiso ni responsabilidad con su comportamiento cotidiano conservacionista y reparador. Es como decir …Sí, pero no… o pecar y rezar para empatar.

Hoy y en el futuro tenemos la obligación de compatibilizar ese dilema generando una nueva cultura que supere la desconexión radical entre el afán destructor y devorador que tenemos principalmente en las ciudades, con las crisis socio-ecológicas que hoy contaminan no sólo el aire, agua y suelos, sino que también constituyen una amenaza creciente a la vida y bienestar de todos nosotros, los seres humanos.

Los ambientalistas han cumplido y debe seguir cumpliendo un papel clave en la sociedad. Sus acciones han mejorado la calidad de vida de mucha gente en todo el mundo, y una de sus contribuciones más importantes ha sido promover, y en muchos casos obligar, a buscar nuevas tecnologías que sirvan a las personas y al ambiente. No sólo para satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sino para asegurar las necesidades de las futuras generaciones.

El problema de la política ambiental

por Cristian Frers*

La protección del ambiente es esencial para la calidad de vida de las generaciones actuales y futuras. El reto radica en combinarla con un crecimiento económico continuado de manera sostenible a largo plazo. La política ambiental se funda en la creencia de que unas normas ambientales rigurosas estimulan las oportunidades de innovación y negocio. Existe una estrecha interrelación entre las políticas económicas, sociales y medioambientales.

Hace apenas unas décadas atrás, el ambiente no formaba parte de las principales preocupaciones de la humanidad. Hoy en día, por suerte, en cambio la conciencia de que el ambiente en el que vivimos no es un recurso inagotable e invulnerable se está instalando en la cultura de las sociedades actuales y en la agenda pública de los estados. Sin embargo, la gestión de las políticas ambientales se halla aún en pañales frente a los urgentes desafíos de las próximas décadas en las que no es aventurado suponer que asistiremos a una profunda reconversión ambiental del desarrollo y la política.

En la Argentina, a la nación le compete todo lo que sea referido a implementar la política ambiental, a la prevención, la evaluación del impacto, aspectos económicos, educación, autoridad policial. Pero debe ser concertado. Solo el acuerdo interjuridiccional llevará a la solución.

Podemos tomar como ejemplo: La prevención. Ya que está, en la política de protección ambiental contemporánea, es uno de los principios aceptados por gobiernos y entidades internacionales como principio rector de la política ambiental; proporciona una guía sobre cómo intervenir en los sistemas ambientales de manera menos perjudicial y es una herramienta para definir las decisiones políticas que afectan al medio ambiente. Asimismo, actua sobre una línea que atraviesa diferentes disciplinas y hace foco sobre la calidad de vida de los ciudadanos presentes y futuros.

El Gobierno Nacional debe jerarquizar la autoridad ambiental nacional mediante la creación del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable, con competencia efectiva y protagonismo en todos los temas con implicancias ambientales.

Además, el Gobierno Nacional debe dar:

-Un impulso prioritario a una política y normativa sobre ordenamiento ambiental territorial, hoy ausente; siendo sustancial para la construcción social, democrática y federal.

-Impulsar la urgente sanción de una Ley de Presupuestos Mínimos de Evaluación de Impacto Ambiental, que establezca instancias obligatorias de consulta y participación ciudadana y de acceso a la información pública.

-Impulsar la sanción de una ley que determine un proceso de reconversión de la industria en funcionamiento en Argentina, incorporando las tecnologías más limpias existentes en la actualidad, así como una estrategia que asegure la viabilidad económica de la transformación de este sector y criterios de producción sustentables.

Es importante tener en cuenta que la elaboración de una política ambiental regional satisface importantes necesidades para todos los sectores de la vida local.

Ella demanda, que cada comunidad regional haga un balance ambiental sobre el proceso histórico de desarrollo regional. También exige elaborar un diagnóstico actualizado, definiendo cómo esa realidad ambiental es afectada hoy por su entorno económico, social, cultural, institucional, nacional e internacional.

Cada región muestra una realidad ambiental específica, en sus recursos naturales y potencialidades, en la diversidad y magnitud de los problemas que debe enfrentar, en las capacidades y compromisos de sus instituciones y en la población, entre otras. Asimismo, la política obliga a cada comunidad regional a revisar sus desafíos futuros y priorizarlos, establecer plazos para su cumplimiento, definir los recursos necesarios y las responsabilidades que corresponden a cada sector como: público, privado, académico, gremios, organizaciones de base y de los ciudadanos en general, como también señalar aquellas tareas que requieren el concurso de diversos actores de la región.

La realidad ambiental de la región va cambiando día a día, por: el impacto del crecimiento demográfico o económico, la introducción de nuevas tecnologías o las pautas de comportamiento de la población. También pueden cambiar los recursos de que disponen las autoridades y la población para enfrentar los retos ambientales. Todo lo dicho obliga a considerar la política como un instrumento esencialmente dinámico que debe ser actualizado periódicamente para adecuarla a las nuevas realidades.

Muchas veces la falta de coordinación y de planificación de las acciones de los gobiernos han derivado en una total ineficacia de sus políticas, y han significado, en las cuestiones ambiente y de infraestructura, la necesidad de volver al principio, a cero. Por ejemplo, las muy pocas veces que se han establecido medidas anticontaminación de los cursos de agua, se acciona contra diversas empresas, pero no se tienen en cuenta los basureros a cielo abierto, que siempre se encuentran a la vera de los ríos, o se vierten líquidos cloacales sin tratamiento alguno, o simplemente se fugan efluentes con la complicidad de ciertos funcionarios que hacen la vista gorda. Las políticas ambientales, sobre todo aquellas dirigidas a frenar el daño que causa la contaminación deben ser a todo o nada, es decir que si se emprende una campaña no se pueden dejar fisuras o empezar por pequeñeces. No sirve llevar a los jardines de infantes a juntar papelitos, mientras se deja que una poderosa industria desvíe su efluente contaminante de la planta de tratamiento. No es eficiente hacer un llamado a la adhesión voluntaria a un plan de producción limpia, al que acudirán los que siempre colaboran, pues aquellos a quienes la producción limpia no les interesa seguirán contaminando libremente.

Creo indudablemente que la ciudad de Carmen de Areco, en la provincia de Buenos Aires, debe formular políticas activas en relación al ambiente, generando nuevas posibilidades en su territorio y actuando en apoyo de las iniciativas privadas y del Estado.

Como un paso efectivo en esa dirección, el municipio debe modificar sus reglamentaciones acerca de la problemática ambiental, buscando adecuarlas al panorama de nuevas posibilidades de reactivación económica y de pleno empleo que se impulsa desde el Gobierno Nacional, sin que ello apunte en el sentido de deteriorar el ambiente en el territorio de la ciudad de Carmen de Areco, sino siguiendo los lineamientos de preservación y cuidado ambiental, como parte precisamente de los propósitos de hacer de esta ciudad un lugar privilegiado para el desarrollo de nuevos emprendimientos productivos.

Es necesario para esto:

Cumplir plenamente con la letra y el espíritu de las leyes y regulaciones ambientales aplicables.

Participar de manera pro activa en la planificación y reforma de los requerimientos ambientales para asegurar su costo-efectividad, racionabilidad y realización.

Proteger y manejar los recursos como el suelo, agua y vida salvaje de una manera segura para el medio ambiente.

Monitorear regularmente el desempeño ambiental a través de rigurosas evaluaciones.

Brindar soporte profesional, asesoramiento, servicios y recursos para asegurar que se logren, eficientemente, los objetivos ambientales.

Trabajar en cooperación, con otros, para forjar objetivos comunes para el ambiente.

Comunicar y hacer cumplir esta política en todos los sectores.

Sería importante lograr un Acuerdo Marco a nivel Municipal, Provincial y Nacional. Este acuerdo marco daría, en su momento, lugar a negociaciones para convenir regulaciones sectoriales propias de las necesidades y singularidades de cada región y de cada caso, teniendo en cuenta el beneficio común de la preservación de la calidad del ambiente en todos sus aspectos. Sus términos conducirían a la seguridad ecológica colectiva en el país y a un desarrollo social justo y equitativo.

El problema de los bosques y la deforestación

por Cristian Frers*

Los bosques constituyen uno de los ecosistemas más valiosos del mundo. Contienen más del sesenta por ciento de la biodiversidad del planeta que, además de su valor intrínseco, tiene otros múltiples valores sociales y económicos: desde las importantes funciones ecológicas del bosque en términos de protección del suelo y de las cuencas, hasta el valor económico pecuniario y no pecuniario de los numerosos productos que pueden extraerse del bosque.

De los bosques no solo obtenemos una serie de bienes y servicios indispensables para nuestra supervivencia como: alimentos vegetales y animales, maderas, medicamentos y muchos productos más. Los bosques juegan un papel fundamental en la regulación climática, el mantenimiento de las fuentes y caudales de agua y la conservación de los suelos. Por ello, las selvas y demás bosques son posiblemente el patrimonio natural más importante pero también el más amenazado y depredado por la mano del hombre.

Cuando se elimina un bosque y el terreno es destinado, por ejemplo, a la explotación agrícola o ganadera, disminuye en gran medida la capacidad de la superficie terrestre para controlar su propio clima y composición química.

Una de las mayores amenazas para la vida del hombre en la Tierra es la deforestación. Desnudar el planeta de sus bosques y de otros ecosistemas como de su suelo, tiene un efecto similar al de quemar la piel de un ser humano. Los bosques ayudan a mantener el equilibrio ecológico y la biodiversidad, limitan la erosión en las cuencas hidrográficas e influyen en las variaciones del tiempo y en el clima. Asimismo, abastecen a las comunidades rurales de diversos productos, como la madera, alimentos, combustible, forrajes, fibras o fertilizantes orgánicos.

La deforestación no es un proceso reciente en Argentina. Desde hace tiempo nuestros ecosistemas forestales comenzaron a recibir la presión humana debido a la extracción de madera para distintos usos. Esta tendencia se ha profundizado en los últimos años debido al avance de la frontera agrícola.

Al mismo tiempo, los argentinos comenzamos a percibir que éste es un problema grave.Un informe revela que Argentina pierde 250 mil hectáreas de bosques cada año, y que las norteñas provincias de Salta y Chaco son las más afectadas por la tala indiscriminada.

Según indica este documento, la deforestación es un proceso con impactos gravísimos que se ha profundizado en los últimos años, principalmente a raíz del avance de la frontera agrícola.

Recién en los últimos años comenzamos a darnos cuenta que éste es un problema realmente grave.

De acuerdo a las estadísticas, en el 2002 se estimaba que Argentina contaba con 33 millones de hectáreas de bosque, y desde esa fecha se están perdiendo anualmente unas 250 mil hectáreas.

Los ambientalistas no dudan en calificar esta pérdida de contundente, y afirman que en algunas regiones específicas la deforestación avanza a ritmos aún más acelerados. Según este estudio, en la denominada región del Chaco Seco el 70 % de los bosques nativos fue eliminado, en beneficio de la producción agrícola.

Otra región que se encuentra especialmente amenazada por las empresas madereras es la selva de las Yungas, que comprende también territorios de las provincias de Salta, Jujuy y Tucumán, constituyendo una de las zonas más ricas en biodiversidad del continente americano.

El informe asegura que estos impactos sobre el ambiente explican los más recientes desastres naturales que han afectado a varias provincias argentinas: grandes sequías, inundaciones y aumentos sin precedentes en los niveles de contaminación.

Las causas de la deforestación se pueden dividir en dos, las causas directas y las causas indirectas.

Entre las principales causas directas están:

La explotación maderera de los bosques. El madereo, cuando se lleva a cabo con fines industriales, se realiza a gran escala, convirtiéndose en una de las principales causas de la deforestación a nivel mundial.

1- La sustitución de los bosques para la agricultura y la ganadería. El suelo de los bosques es un suelo pobre para dichas practicas, por lo que a los pocos años se convierte en una tierra totalmente degradada.

2- La urbanización.

3- La minería y la actividad petrolera.

4- La construcción de infraestructuras, represas hidroeléctricas donde se inundan áreas boscosas, carreteras, entre otras.

5- Los incendios forestales.

6- La lluvia ácida .

Las causas indirectas son aquellas que hacen que las causas directas existan. Algunas de ellas son:

-Los modelos de producción y consumo, que originan una gran demanda de madera, principalmente en los países desarrollados.

-Malas políticas económicas y sociales, algunas de las cuales fomentan la sustitución de los bosques por la agricultura y ganadería a gran escala con el fin de abastecer el mercado internacional, y otras en cambio fuerzan a muchos campesinos pobres a destruir el bosque para poder cultivar la tierra y sobrevivir.

-La industrialización incontrolada que provoca contaminación y ocasiona las lluvias ácidas.

Las consecuencias de la deforestación son completamente negativas desde todo punto de vista.

La deforestación implica la desaparición de especies animales y vegetales, debido a la perdida de su hábitat. Incide negativamente en la conservación del agua, originando inundaciones o sequías. Provoca la erosión del suelo, así como también el aumento de su temperatura. Como consecuencia se rompe el equilibrio ecológico. Todo esto perjudica a las poblaciones cercanas y a actividades como la agricultura, la ganadería y la pesca.

También ocasiona un desequilibrio en el ciclo hidrológico y en el clima global. El efecto invernadero aumenta con la deforestación, ya que por un lado, disminuye la cantidad de árboles disponibles para captar el dióxido de carbono de la atmósfera, y por otro, los bosques al ser incendiados o cortados liberan el carbono que ya tienen acumulado en forma de dióxido de carbono, así, la concentración en la atmósfera de este compuesto aumenta, siendo el que más contribuye al efecto invernadero. Se estima que la deforestación constituye un tercio de todo el dióxido de carbono que la actividad humana libera a la atmósfera. Deforestación y cambios climáticos están, pues, íntimamente relacionados.

Desde el punto de vista social y cultural, para los pueblos y comunidades indígenas que habitan y dependen de los bosques, la deforestación significa la pérdida de su fuente de supervivencia, y trae consigo la desnutrición, el aumento de enfermedades, la emigración y hasta la posible desaparición de la propia comunidad.

Los programas forestales de cada país deben hacer partícipes a todos los interesados e integrar la conservación y el uso sostenible de los recursos biológicos. Asimismo, las capacidades nacionales de investigación forestal deben mejorarse y crear una red para facilitar el intercambio de información, fomentar la investigación y dar a conocer los resultados de las distintas disciplinas. Es necesario llevar a cabo estudios que analicen las causas de la deforestación y degradación ambiental en cada país, y debe fomentarse la cooperación en temas de transferencia de tecnología relacionada con los bosques, tanto Norte-Sur como Sur-Sur, mediante inversiones públicas y privadas, empresas mixtas, entre otras.

Por otro lado, se requieren las mejores tecnologías de evaluación para obtener estimaciones fidedignas de todos los servicios y bienes forestales, en especial los que son objeto de comercio general. Mejorar el acceso al mercado de los bienes y servicios forestales con la reducción de obstáculos arancelarios y no arancelarios al comercio, constituye otra de las vías posibles, así como la necesidad de hacer un uso más efectivo de los mecanismos financieros existentes, para generar nuevos recursos de financiación a nivel nacional como internacional. Las políticas inversoras deben tener como finalidad atraer las inversiones nacionales, de las comunidades locales y extranjeras para las industrias sostenibles de base forestal, la reforestación, la conservación y la protección de los bosques.


*Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social

Los problemas de la degradación del suelo

por Cristian Frers*

El suelo es vital, ya que el ser humano depende de él para la producción de alimentos, la crianza de animales, la plantación de árboles, la obtención de agua y de algunos recursos minerales, entre otras cosas.

El suelo es un recurso natural que corresponde a la capa superior de la corteza terrestre. Contiene agua y elementos nutritivos que los seres vivos utilizan. En él se apoyan y nutren las plantas en su crecimiento y condiciona, por lo tanto, todo el desarrollo del ecosistema.

La erosión del suelo se está acelerando en todos los continentes y está degradando unos 2.000 millones de hectáreas de tierra de cultivo y de pastoreo, lo que representa una seria amenaza para el abastecimiento global de víveres. Cada año la erosión de los suelos y otras formas de degradación de las tierras provocan una pérdida de entre 5 y 7 millones de hectáreas de tierras cultivables. En los países subdesarrollados, la creciente necesidad de alimentos y leña han tenido como resultado la deforestación y cultivo de laderas con mucha pendiente, lo que ha producido una severa erosión de las mismas. Para complicar aún más el problema, hay que tener en cuenta la pérdida de tierras de cultivo de primera calidad debido a la industria, los pantanos, la expansión de las ciudades y las carreteras.

La erosión del suelo y la pérdida de las tierras de cultivo y los bosques reduce además la capacidad de conservación de la humedad de los suelos y añade sedimentos a las corrientes de agua, los lagos y los embalses.

Los problemas más comunes en relación al suelo tienen que ver con las actividades de las personas. Al respecto, los problemas directamente derivados del uso antrópico de los suelos son actualmente muy severos. La erosión, la desertificación, la contaminación, la compactación, el avance de las ciudades y urbanización, y la pérdida de fertilidad, se encuentran entre los problemas más graves que afectan hoy a los suelos.

Erosión:

La erosión es la pérdida de suelo fértil, debido a que el agua y el viento normalmente arrastran la capa superficial de la tierra hasta el mar. El ser humano acelera la pérdida de suelos fértiles por la destrucción de la cubierta vegetal, producto de malas técnicas de cultivo, sobrepastoreo, quema de vegetación o tala del bosque. Las prácticas productivas sin criterios de protección, contribuyen en gran medida a que este problema se agrave cada día más.

La degradación del suelo reviste gran importancia, porque su regeneración es en extremo lenta. En zonas agrícolas tropicales y templadas, se requiere de un promedio de 500 años para la renovación de 2,5 centímetros de suelo.

El cultivo de tierras en lugares con pendiente aumenta la posibilidad de agotamiento del suelo fértil, ya que es muy fácil el arrastre de tierra por acción de la lluvia.<

La actividad minera ha utilizado grandes cantidades de leña, eliminando así la cubierta vegetal, imprescindible para la protección del suelo. Estas prácticas se remontan a la época de la colonia, cuando la deforestación acabó con ricas áreas forestales y las aridizó.

La erosión también puede afectar ecosistemas lejanos, como los de la vida marina. El suelo arrastrado al mar se deposita como sedimento y cambia la composición del fondo marino, sepultando vegetación y cuevas, y transformando el contenido químico de las aguas.

Es importante destacar que la erosión del suelo, además de afectar y alterar los ecosistemas, afecta seriamente a la gente y a la economía de un lugar. Hay una relación directa entre la disminución de la capacidad productora del suelo y la disminución de los ingresos de la comunidad.<

Contaminación:

Los suelos poseen una cierta capacidad para asimilar las intervenciones humanas sin entrar en procesos de deterioro. Sin embargo, esta capacidad ha sido ampliamente sobrepasada en muchos lugares, como consecuencia de la producción y acumulación de residuos industriales, mineros o urbanos.

Otra actividad con riesgo ambiental de contaminación de suelos es la minería, por su poder modificador del paisaje y sus descargas de residuos tóxicos.

El suelo también sufre la contaminación por residuos de pesticidas y otros productos agroquímicos, como los herbicidas y los fertilizantes. Algunos de ellos permanecen en el suelo, y desde allí se integran a las cadenas alimenticias, aumentando su concentración a medida que avanzan de nivel trófico.

La contaminación de suelos se da también por la mala eliminación y ausencia de tratamiento de basuras. Otro problema grave se presenta con los residuos industriales. El vertido ilegal de residuos industriales constituya un serio problema de contaminación del suelo.

Desertificación:

La desertificación es la intensificación de la aridez. Cabe destacar que este término se utiliza para describir procesos causados por los seres humanos. En cambio, otro concepto llamado “desertización”, se utiliza para describir el proceso natural de la formación de desiertos. La desertificación, definida como la intensificación de las condiciones desérticas y el decrecimiento paulatino de la productividad de los ecosistemas, es generada principalmente por el ser humano, que actúa sobre un medio frágil y lo presiona en exceso para obtener su sustento.

Cuando se tala vegetación para despejar tierras o usar leña, la capa fértil del suelo es expuesta a la lluvia y al sol, la corteza del suelo se endurece y se seca, impidiendo la infiltración de más agua. Así comienza el proceso de desertificación, ya que disminuye la filtración acuosa a depósitos subterráneos, y la capa de suelo superficial se erosiona y se convierte en estéril.

Las principales causas de desertificación son la agricultura de secano y riego, la erosión hídrica y eólica, los cambios climáticos, el sobrepastoreo, la deforestación, los incendios forestales, la extinción de especies nativas de flora y fauna, y la expansión urbana.<

Pérdida de fertilidad por monocultivo y salinización:

Cuando se siembra la misma especie cada año, la tierra se deteriora. El trigo agota el nitrógeno y otros nutrientes del suelo. Si se continúa cultivando trigo en la misma tierra, disminuye la producción cada año. El monocultivo de especies forestales también es un problema por la misma razón. Se está viendo que el replante de pinos en el mismo terreno ya no es tan rentable, porque en la segunda y tercera plantación disminuye el ritmo de crecimiento de los árboles.

Además de agotar las tierras, el monocultivo multiplica algunas plagas, pues éstas pueden contar siempre con el tipo de alimento al que están adaptadas.

La salinización del suelo es la acumulación de sales provenientes del agua de regadío y de los fertilizantes usados. Debido al exceso de sales, el suelo pierde la fertilidad.

Urbanización:

La urbanización es el avance y crecimiento de las ciudades y la edificación de nuevas poblaciones, las que generalmente se ubican sobre suelo fértil. De esta forma se pierde el mejor suelo agrícola, se impide la recarga de los depósitos de agua subterránea y se destruye mucha microflora y microfauna que vive en el suelo. Una gran parte de los suelos con alto potencial agrícola de muchos países se encuentran dentro de límites urbanos y el rápido crecimiento de las urbes amenaza las tierras.

Compactación:

La compactación del suelo se produce por el paso de personas, animales y vehículos en forma repetida por el mismo lugar. Esto provoca la desaparición de los espacios existentes entre las partículas del suelo, lo cual disminuye la cantidad de oxígeno presente y, por ello, la microflora y microfauna.

La degradación de los suelos es como una crisis silenciosa que esta avanzando tan rápidamente en América Latina que pocos países tienen la esperanza de alcanzar una agricultura sostenible en un futuro próximo. Es un problema que, a pesar de estar amenazando la subsistencia de millones de personas en la región, tiende a ser ignorado por los gobiernos y la población en general.

Los Gobiernos nacionales, provinciales y locales tienen la responsabilidad urgente de crear una mayor conciencia en la población acerca del deterioro de los recursos de tierras y de su efecto negativo sobre la producción agrícola y la economía de sus países.

Las causas de la degradación de suelos tienen su origen en factores socioeconómicos, en la sobre-explotación de la capacidad de uso de las tierras y en prácticas de manejo de suelo y agua inadecuadas.

La información disponible de investigación sobre los tipos, causas, grado y severidad de la degradación de tierras es todavía insuficiente en la mayoría de los países de América Latina. Esta falta de información dificulta enormemente la identificación y la puesta en práctica de estrategias efectivas de conservación y rehabilitación de tierras.

Para superar los problemas mencionados, se deben considerar soluciones que impliquen una acción inmediata y, también, métodos de prevención para impedir mayor deterioro futuro. Parte del deterioro causado lo puede solucionar la naturaleza misma con sus ciclos naturales. Por ello la acción del ser humano debiera contribuir a crear las condiciones necesarias para que la naturaleza emprenda su obra de restauración. Sin embargo, recuperar el suelo una vez que éste ha sido destruido es un proceso lento si se lo deja sólo a su ritmo natural, y muy costoso si se trata de acelerarlo. Por lo tanto, lo más razonable es evitar que se destruya el suelo.

La problematica de la educacion ambiental

por Cristian Frers*

Para comprender qué es la educación ambiental, es conveniente explicar lo que no es. La educación ambiental no es un campo de estudio, como la biología, química, ecología o física. Es un proceso. Para muchas personas, este es un concepto que se le hace difícil comprender. Mucha gente habla o escribe sobre enseñar educación ambiental. Esto no se puede llevar a cabo. Uno puede enseñar conceptos sobre esta problemática, pero no educación ambiental.

La falta de consenso sobre lo que es la educación ambiental puede ser una razón de tales interpretaciones erróneas. Con frecuencia educación al aire libre, educación para la conservación y estudio de la naturaleza son todos temas considerados como educación ambiental. Al mismo tiempo, parte del problema se debe también a que el mismo término de educación ambiental es un nombre no del todo apropiado.

En realidad, el término Educación para el Desarrollo Sostenible sería un término más comprensible, ya que indica claramente el propósito del esfuerzo educativo: educación sobre el desarrollo sostenible, el cual es en realidad la meta de la educación ambiental.

La problemática ambiental se ha acelerado y agudizado en las últimas décadas, en un contexto en el que la globalización económica impone nuevas pautas para la producción y consumo de recursos. En dicho contexto la educación es una vía útil y necesaria para potenciar al máximo la formación y capacitación ambiental en distintos ámbitos de la sociedad, desde quienes tienen en sus manos la toma de decisiones importantes, hasta los niveles ciudadanos, en los que la actuación diaria incide en forma directa sobre el medio.

Educación, capacitación e investigación constituye una estrategia orientada a la formación de una nueva cultura ambiental que incida en preferencias de consumo y patrones de convivencia.

Los componentes de la Educación para el Desarrollo Sostenible son:

A) Fundamentos ecológicos: Este nivel incluye la instrucción sobre ecología básica, ciencia de los sistemas de la Tierra, geología, meteorología, geografía física, botánica, biología, química y física. El propósito de este nivel de instrucción es dar al alumno informaciones sobre los sistemas terrestres de soporte vital. Estos sistemas de soporte vital son como las reglas de un juego. Suponga que desea aprender a jugar un juego. Una de las primeras tareas que necesita hacer es aprender las reglas del juego. En muchos aspectos, la vida es un juego que uno juega. Los científicos han descubierto muchas reglas ecológicas de la vida pero, con frecuencia, se descubren nuevas reglas. Por desgracia, muchas personas no comprenden muchas de estas reglas ecológicas de la vida. Muchas conductas humanas y decisiones de desarrollo parecen violar a muchas de ellas. Una razón importante por la cual se creó el campo conocido como educación del desarrollo sostenible es la percepción de que las sociedades humanas se estaban desarrollando de maneras que rompían las reglas. Se pensó que si a la gente se le pudiera enseñar las reglas, entonces ellas jugarían el juego por las reglas.

B) Concientización conceptual: De cómo las acciones individuales y de grupo pueden influenciar la relación entre calidad de vida humana y la condición del ambiente. Es decir, no es suficiente que uno comprenda los sistemas de soporte vital (reglas) del planeta; también uno debe comprender cómo las acciones humanas afectan las reglas y cómo el conocimiento de estas reglas pueden ayudar a guiar las conductas humanas.

C) La investigación y evaluación de problemas: Esto implica aprender a investigar y evaluar problemas ambientales. Debido a que hay demasiado casos de personas que han interpretado de forma incorrecta o sin exactitud asuntos ambientales, muchas personas se encuentran confundidas acerca de cual es el comportamiento más responsable ambientalmente. ¿Es mejor para el ambiente usar pañales de tela que pañales desechables? ¿Es mejor hacer que sus compras la pongan en un bolsa de papel o en una plástica? La recuperación energética de recursos desechados, ¿Es ambientalmente responsable o no? Muy pocas veces las respuestas a tales preguntas son sencillas. La mayoría de las veces, las circunstancias y condiciones específicas complican las respuestas a tales preguntas y solamente pueden comprenderse luego de considerar cuidadosamente muchas informaciones.

D) La capacidad de acción: Este componente enfatiza el dotar al alumno con las habilidades necesarias para participar productivamente en la solución de problemas ambientales presentes y la prevención de problemas ambientales futuros. También se encarga de ayudar a los alumnos a que comprendan que, frecuentemente, no existe una persona, agencia u organización responsable de los problemas ambientales. Los problemas ambientales son frecuentemente causados por las sociedades humanas, las cuales son colectividades de individuos. Por lo tanto, los individuos resultan ser las causas primarias de muchos problemas, y la solución a los problemas probablemente será el individuo (actuando colectivamente).

Un adecuado proceso de Educación para el Desarrollo Sostenible debería conducir a las personas a adquirir una visión más objetiva del funcionamiento de la sociedad a la cual pertenece, y de las sociedades humanas en general. Además, debe estimularla a tomar una parte más activa en la vida de la comunidad, elevar su deseo de asumir su cuota de responsabilidad y hacerlo comprender que la primera regla en el manejo de los recursos naturales es evitar el derroche.

La Educación para el Desarrollo Sostenible es un eficaz instrumento para lograr ese desafío ineludible que se asume en la labor diaria, convirtiendo a los ciudadanos en seres responsables respecto al ambiente natural, cultural y social en el que viven. El crecimiento de esta disciplina se debe basar en la sensibilidad y toma de conciencia de amplios grupos de profesionales -científicos, técnicos, docentes- como por la incorporación de lo ambiental en las políticas institucionales.

En este orden de ideas, la educación para el Desarrollo Sostenible tiene un papel muy importante en la formación de individuos, ya que facilita la construcción de conocimientos significativos y la apropiación de las realidades en las cuales se desenvuelven todos los grupos sociales.

Este proceso se debe basar en “aprender a aprender”, que incluyen experiencias donde el juego, la acción y el contacto directo con el medio, son los pilares fundamentales. Permite que los niños se introduzcan en el proceso de bioalfabetización. Desde edades tempranas debe inculcarse al niño las primeras ideas sobre la conservación de la flora, la fauna y los demás componentes del ambiente. El maestro debe realizar su trabajo de manera que forme en los estudiantes, respeto, amor e interés por la conservación de todos los elementos que conforman el medio ambiente. En la escuela y en el hogar debe forjarse esta conciencia conservacionista del hombre del mañana.

El niño crece y se desarrolla bajo la influencia de un complejo proceso docente-educativo, en el que la escuela cumple un encargo social que tiene el objetivo de que el futuro ciudadano reciba enseñanza y educación, y se integre a la sociedad en que vive de una manera armónica, formado política e ideológicamente en correspondencia con los principios de nuestra sociedad. En este sentido hay que educar al niño para que ocupe plenamente el lugar que le corresponde en la naturaleza, como elemento componente de esta. Él debe comprender que es parte integrante del sistema ecológico y que, como tal, tiene deberes que cumplir.

Además se debe ofrece educación y capacitación para adolescentes y adultos. El programa tiene que incluir talleres para niños, talleres para docentes, cursos cortos, seminarios, simposios nacionales e internacionales y charlas.

Este proceso es dirigido a la comunidad en general y se esquematiza como una orientación de temas ligados a los procesos de desarrollo que tiendan a corto, mediano y largo plazo a establecer herramientas que prevengan el deterioro natural de los recursos naturales e integren cambios de sensibilización en las formas de conducta, siempre hacia ambiente a la consecución de la sustentabilidad.

La humanidad ha tomado conciencia recientemente de que la Tierra, nuestro hábitat, tiene límites y es frágil. A la luz del crecimiento explosivo de la población mundial, el enorme progreso tecnológico, la utilización descontrolada de los recursos y las actividades humanas, se ejerce una presión intolerable sobre el Ambiente; un factor importante que distingue a la sociedad moderna de las que nos precedieron, es el ritmo de los cambios a los que se somete al ambiente y a la universalidad de sus consecuencias.

Ecología, contaminación, deforestación, tráfico de flora y fauna, polución, residuos peligrosos, capa de ozono, energías alternativas y calidad de vida son términos que, en la actualidad, se leen y escuchan en forma continua. Esto tiene un aspecto positivo, que es la toma de conciencia en todos los niveles, sobre la existencia de problemas reales y graves, tanto en el presente como en el futuro.
Es importante tomar conciencia de que el prevenir de la humanidad y la calidad de vida de las generaciones futuras dependen, en gran medida, de las opciones y alternativas que los seres humanos aporten durante su propia vida:

-Hay que desarrollar los instrumentos de análisis, reflexión y acción destinados a la comprensión, prevención y corrección de los daños sufridos por el ambiente. Ello debe incluir la búsqueda de acciones concretas o al menos, una profunda reflexión de las soluciones preventivas, curativas o alternas para los problemas ambientales.

-Que se pueda recapacitar sobre las responsabilidades que han de asumirse, individual y colectivamente, con el fin de que conjuntamente se puedan solucionar los problemas.

-Se debe adquirir un conocimiento básico sobre la manera de resolver los problemas ambientales.

-Que se comprenda que el hombre es inseparable de su medio ambiente, de manera que lo altere este último tendrá un efecto indirecto sobre el hombre mismo.

Cada individuo puede ser reproductor del mensaje conservacionista, dar el ejemplo no tirando la basura y buscando siempre el reciclaje como alternativa de ahorro y de protección al ambiente.

La educación para el Desarrollo Sostenible canaliza y orienta todas las inquietudes que se poseen para proteger y conservar el ambiente, ofreciendo herramientas acordes para comunicar mensajes que logren el cambio necesario en la actitud de cada individuo, que garantice que los recursos existentes, puedan ser disfrutados por generaciones futuras.