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Represas, hipocresías políticas y deterioro ambiental

por Ricardo Luis Mascheroni

Sante Fe, Argentina.- Este 14 de Marzo, se recuerda un nuevo aniversario del “Día Internacional de Acción contra las Represas y en Defensa de los Ríos, el Agua y la vida”, establecido en el marco del “1er. Congreso Internacional de Afectados por las Represas”, realizado en la ciudad de Curitiba (Brasil), del 11 al 14 de Marzo de 1997.

Día internacional del niño

Dr. Ricardo Luis Mascheroni

Este día fue establecido por Resolución de la ONU, que recomendó a partir del año 1956 su celebración en todos los países, a los fines de que el mundo reflexionara sobre la importancia y transcendencia de los niños, ya que ellos son el futuro de cada nación y en definitiva de la humanidad.
La fecha depende de cada país, en el nuestro se celebra el 2º Domingo de Agosto.

Con el devenir del tiempo y en razón de las tendencias imperantes, el Día del Niño se ha ido transformando en una celebración mercantilista y consumista, alejada cada vez más de los objetivos que se tuvieron en miras al institucionalizarlo.

En muchos casos han quedado totalmente olvidadas las obligaciones de los Estados, que debían instrumentar políticas activas para su protección y resguardo, ofreciendo los medios y herramientas que posibilitaran su crecimiento integral desde el punto de vista moral, educativo, sanitario y alimentario a fin de preservar su dignidad como seres humanos.

La realidad nos muestra descarnadamente, como los niños de Argentina y de muchos países empobrecidos del planeta se han convertido en blanco de toda forma de explotación y aprovechamiento, que en muchos lugares los ponen al borde de verdaderos genocidios.

La globalización de la miseria les ha asignado un destino de muerte, desnutrición, delincuencia, prostitución, marginación, tráfico de órganos y violencia.

Son niños y lactantes en su mayoría, los que padecen hambre en el mundo, y la “epidemia de la pobreza” eleva la mortalidad infantil al 120%o en Pakistán y sólo al 5%o en Japón.

La desigualdad imperante hace que “un niño nacido en los EE.UU. represente un impacto destructivo sobre los ecosistemas 2 veces superior al de un niño nacido en Suecia; 3 veces más que el nacido en Italia; 13 veces que el nacido en Brasil; 35 veces de un niño hindú; 140 veces que uno nacido en Kenia y 280 veces más que si ese niño naciera en Ruanda, Haití o Nepal”.(1)

Pese a los esfuerzos de UNICEF y todas las acciones sobre esta problemática, el panorama empeora y “un millón de niñas se incorporan, cada año, a la oferta mundial de cuerpos.” (2)

El calentamiento global, la falta y contaminación del agua, los desastres ambientales, proliferación de sustancias y residuos tóxicos tiene en estos sectores sus víctimas predilectas.

Pese a tanta degradación y muerte, para ellos no hay banderas a media asta, duelos, no son portadas de los diarios ni los noticieros, y muchos menos las grandes potencias se preparan para una guerra sin cuartel contra sus asesinos.

Vivimos un mundo hipócrita que calla ante tanta injusticia y desolación.

La situación nacional no es mejor, más del 50% de los niños provienen de hogares ubicados bajo la línea de pobreza y de cada 100 niños pobres, solamente 4 de ellos tienen un desarrollo intelectual normal. No hay dudas que estamos generando un país de minusválidos sociales.

En su día y antes de sumarnos a la locura consumista, recordemos sus derechos, plasmados en el: DecÁlogo sobre los derechos del niÑo:

1)-Derecho a la igualdad sin distinción de raza, credo o nacionalidad.
2)-Derecho a una protección especial para su desarrollo físico, mental y social.

3)-Derecho a un nombre y una nacionalidad.
4)-Derecho a una alimentación, vivienda y atención médica adecuada para el niño y la madre.

5)-Derecho a una educación y cuidados especiales para el niño física o mentalmente discapacitado.
6)-Derecho a una comprensión y amor por parte de los padres y la sociedad.

7)-Derecho a recibir educación gratuita y disfrutar de los juegos.
8)-Derecho de ser el primero en recibir ayuda en caso de desastre o emergencia.

9)-Derecho a ser protegido contra el abandono y la explotación en el trabajo.
10)-Derecho a formarse en un espíritu de solidaridad, comprensión, amistad y justicia entre los pueblos.

Mientras no internalicemos estas visiones, el “Primero Los Niños” será una utopía inalcanzable.

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*Docente e Investigador U.N.L.
Ref: 1: “La explosión Demográfica”, Paul y Anne Ehrlich, Biblioteca Científica Salvat.
2: “Patas Arriba”, Eduardo Galeano, Pag. 17, Edit. Catálogos.

7 de Julio. Illia y la conservación del suelo

Dr. Ricardo Luis Mascheroni*

Algunas veces, al revolver los archivos, surgen como de una caja de Pandora: hechos, documentos y decisiones anticipatorias de muchas de las cosas que nos pasan, las que al cotejarlas con la realidad, nos dejan un sabor amargo y que son demostrativas de la sistemática y perversa negación del pasado.

Entre una pila de papeles amarillentos por el paso de más de cuatro décadas de tiempo, rescaté el Decreto del Poder Ejecutivo Nacional N° 1574 de 1963, por el cual el ex Presidente de la Nación Dr. ARTURO H. ILLIA (con mayúscula, como debe ser), expresaba: “Instituyese el “DIA DE LA CONSERVACION DEL SUELO”, que se celebrará en todo el territorio de la Nación el 7 de julio de cada año. Entendiendo que el suelo agrícola configura el soporte más sólido de la economía Argentina, así como de su expansión futura y que, consecuentemente, la conservación de nuestro recurso natural básico es imprescindible para garantizar el bienestar de todos los habitantes de la Nación”.

Parece mentira que en 1963, casi 10 años antes de la Cumbre de Estocolmo, un insigne y patriota Presidente Argentino, derrocado por un infame golpe militar en 1966, precisamente por sus condiciones de probo y justo, le decía a toda la Nación que el suelo era el recurso por excelencia para asegurar la calidad de vida de todos los argentinos, reseñando antaño, principios que hoy sustentan el desarrollo sustentable.
Hoy “nuestro suelo”, que es una forma de decir, en grave proceso de degradación, se encuentra mayoritariamente privatizado y extranjerizado y solamente satisface las necesidades plenas de unos pocos.

Este decreto nace a propuesta del INTA y en homenaje a un pionero de la lucha contra la erosión, el Dr. Hugh Hammond Bennett, jefe del Servicio de Erosión de Suelos de los EE.UU., fallecido el 7 de julio de 1960 y recordado en el mundo entero como el “padre de la conservación del suelo, con el objetivo generar conciencia sobre la necesidad de su preservación, frente a la agresión sistemáticamente de las actividades del hombre, que agravan las causas naturales de deterioro e impactan desfavorablemente sobre el mismo.

El eminente científico, dedicó sus esfuerzos a lograr un aumento en el rinde de la tierra a través de una mayor protección, trabajando para concientizar sobre los beneficios de su adecuado manejo y resguardo.

El alocado ritmo actual de explotación y de extracción de productos, incide negativamente en la sanidad de los suelos, profundizando los procesos de desertización y degradación, ante una demanda creciente de alimentos y otros materias.

La erosión y pérdida de fertilidad de los suelos, hacen que se haga cada vez más difícil atender las necesidades humanas en preocupante y en muchos casos inducida expansión, provocando que millones de personas se vean amenazadas no sólo desde el punto de vista de su calidad de vida, sino de su subsistencia.

“El suelo, igual que el ambiente es un sistema de relaciones de equilibrio, sistema muy complejo (físico, químico, biológico, sociocultural) de una gran sensibilidad a la variación de uno solo de sus factores constitutivos, lo cual produce reacciones en cadena, en especial a propósito de las intervenciones perturbadoras del hombre”.(1)

El excesivo consumismo imperante y el explosivo crecimiento de la población están ejerciendo una presión desmedida en la capacidad de carga de los ecosistemas, llevándolos a un paulatino agotamiento y desaparición, tornándolo incapaz de cubrir las necesidades humanas.

La sobreexplotación a través de técnicas industriales de alto rendimiento, monocultivos, riego artificial y la incorporación de pesticidas y fertilizantes para incrementar la producción, en un plazo más o menos largo producirán, tierras agotadas, campos salinizados y avance de la desertización.

El modelo agroindustrial en franca expansión, sobre todo a partir del boom del biodiesel y otros agrocombustibles, conjuntamente con el cambio climático en marcha, pintan un cuadro de lo más preocupante y de pronóstico incierto.

A estas prácticas irracionales, debemos sumarle la tala indiscriminada de bosques naturales, que disminuyen la protección forestal y permiten que el viento y las lluvias arrastren la capa humífera superficial, la que lleva cientos de años regenerarse. En Argentina; “el 75% del territorio nacional está sujeto a procesos erosivos causados por las actividades agroganaderas y forestales”. (2)

“Estamos destruyendo los suelos por lo menos 13 veces más rápido que el tiempo que es posible crearlos.” (3)

Por último, valgan las siguientes palabras de Hugh Bennett: “Es importante que el hombre se sienta dueño de la tierra, pero que a su vez se convierta en celoso custodio de su integridad en todos sus aspectos, es decir hacerla producir al máximo, al menor costo posible, pero sin disminuir su productividad”.

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*Docente e Investigador de la U.N.L
Ref:
1.- Silvia Jubany de Stangaferro, Revista Tiempo Empresario, Junio de 1993,Rosario.
2.- Diario El Litoral, Medio Ambiente, La desertización avanza, 14 de Agosto de 1999, Santa Fe.
3.- Pat Roy Mooney,El Siglo ETC, Editorial Nordan, año 2002.

Belgrano contra el desierto tan temido

Dr. Ricardo Luis Mascheroni*

Al reflexionar sobre la crisis ambiental e intentar comunicar por mecanismos idóneos que faciliten la llegada del mensaje a los receptores, uno no puede abstraerse de pensar de tanto en tanto, si será patrimonio exclusivo de los argentinos o también ocurrirá en otros pueblos, esa tendencia casi morbosa de buscar, resaltar, comentar y también internalizar hechos negativos y luctuosos, pasados o presentes.

Haciendo un pantallazo televiso o una simple búsqueda por los diarios, confirmaremos que la muerte, accidentes, desgracias y catástrofes, se erigen como informaciones estelares de los medios de comunicación.

Si recorremos nuestra historia de los últimos dos siglos, nos daremos cuenta seguramente que todos hemos escuchado o leído algo sobre las muertes de Moreno, Liniers, Dorrego, Lavalle, Facundo Quiroga, Urquiza, Alem, Lisandro de la Torre, o el paso a la inmortalidad de Evita y de tantos otros, en circunstancias cuando menos dramáticas o impactantes. Ahora si tratamos de indagar en otros aspectos más relevantes de la vida o de la época de los personajes mencionados, ya el tema se complica y las respuestas comienzan a mermar.

Por ello, y para uno que hace de la recordación de fechas insignes una forma de docencia, desde siempre me ha extrañado, que casi todas nuestras efemérides se sustenten en el día del fallecimiento del prohombre que se quiere homenajear, cuando lo lógico sería recordar el día del nacimiento del mismo, ya que a partir de ese momento comienza una historia de vida que merece ser resaltada.

Uno estaría tentado a explicar, que ello obedece a nuestro arraigado sentimiento tanguero por las desgracias. Pero más allá de esta rebuscada interpretación, Ud. se preguntará a qué vienen estos análisis sobre el origen de nuestras celebraciones.

Nada más quería hacer una introducción al tema, antes de hablar de dos efemérides que considero importantes, las que a simple vista y sin una explicación, no tienen mucho que ver entre si.

La primera de ellas es el 17 de Junio, Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, establecida por la ONU, por cuanto en esa fecha se firmó la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, ratificada por la Argentina en 1996.

El día se estableció a los fines de generar conciencia sobre la importancia de los suelos y alertar sobre la desertificación que sufre el Planeta, para tratar de evitar su degradación creciente a través de usos insustentables, que potencian los efectos negativos de los procesos naturales.

La degradación de suelos y su consecuencia última, la desertificación, comienzan por lo general a partir de la deforestación, actividad que ha cobrado ribetes homicidas en la últimas décadas.

La desertificación es uno de los procesos de degradación ambiental más alarmantes del mundo, y que está poniendo en serio riesgo la vida de millones de personas.

En nuestro país el ritmo de deforestación ha superado en mucho, a algunas regiones de África y Asia, tendiente a abastecer la demanda de nuevas tierras para el monocultivismo irracional y depredador, que cual caballo de Atila no deja volver a crecer lo pastos.

La segunda conmemoración es el 20 de Junio, fecha del fallecimiento del Gral. Manuel Belgrano (seguimos con las necrológicas) y Día de la Bandera Nacional.

Se estará preguntando que tiene que ver el creador de la insignia nacional con la desertificación.

Mucho, e intentaré despejar este interrogante con palabras del propio Belgrano, quien era un conocedor de este tema, sobre el que expresaba.

“No se debe menos atención a los Montes. Es indispensable poner todo cuidado y hacer, los mayores esfuerzos en poblar la tierra de Árboles, mucho más en las tierras llanas, que son propensas a la sequedad cuando no están defendidas, la sombra de los árboles contribuye mucho para conservar la humedad, los Troncos quebrantan los aires fuertes, y proporcionan mil ventajas al hombre; así es que conocidas en el día en Europa, se premia a todos los que hacen nuevos plantíos, señalando por cada Arbol que se da arraigado un tanto y sin esto, los particulares por su propia utilidad se destinan a este trabajo, además de haberse prescrito leyes por los Gobiernos para un objeto tan útil como éste. Tal es en algunos cantones de Alemania que no se puede cortar árbol ninguno por propio que sea para los usos de Carpintería sin antes haber probado que se ha puesto otro en su lugar; añadiendo a esto que ningún habitante de la Campaña puede casarse sin presentar una Certificación de haber comenzado a cultivar un cierto numero de Arboles; también asegura, y me es notorio, que en Vizcaya hay mucho cuidado para que todo Propietario que corte un Arbol ponga en su lugar tres”.

“Se podía principiar cercando las Heredades ó posesiones con los mismos Arboles, particularmente las que se destinan para sembrar. Las utilidades que resultan de este método son notorias,… . Los cercos seguramente contribuyen a la fertilidad del terreno, defienden en mucha parte de los grandes vientos, y hacen que se mantenga algún más tiempo la humedad; siendo de árboles como propongo, pueden franquear leña a los dueños para sus necesidades …y además con el tiempo podremos tener maderas en abundancia para nuestros edificios y demás usos”.

No dejan de sorprender estas simples proposiciones para evitar la desertificación, hechas por Belgrano más de 200 años atrás, en momentos en que las topadoras y motosierras resuenan en las entrañas de los montes y selvas nativas sin solución de continuidad, destruyendo el corazón de nuestra riqueza forestal y abriendo un manto de dudas sobre el futuro de nuestros suelos.

Seguramente verá en estos días a funcionarios y representantes oficiales y oficiosos, en los actos que sin dudas se celebrarán en la fecha, alabar y regodearse con el hecho de que los argentinos, tenemos la más larga del mundo, refiriéndonos a la bandera nacional.

Pero con certeza no va a ver, a esos mismos funcionarios, aplicando las enseñanzas del creador de la misma, intentando defender el patrimonio común.

Paradojas de los tiempos modernos, en los que los seres humanos y el ambiente no cuentan. Tiempos en los que el Mercado y sus tentáculos imponen las tendencias del sistema productivo dominante, amenazando con comerse el Planeta, aunque ello signifique arrasar con ecosistemas invalorables y la vida de millones de personas.

Quizás estos hechos, al decir de Belgrano, ocurran en razón de que: “parece que la injusticia tiene en nosotros más abrigo que la justicia”.

Espero que en la semana de la bandera, se detenga un minuto a pensar estas cosas y tal vez podamos soñar con un mañana mejor.


*Docente e Investigador de la Universidad Nacional del Litoral, Argentina

5 de Junio. Día mundial del Ambiente

por Ricardo Luis Mascheroni

En esta época, y desde hace 35 años, el mundo se prepara para nuevamente hacer “honor a la celebración” central de la temática ambiental, cual es el “Día Mundial del Ambiente”.

En apenas tres décadas y media, tiempo insignificante si lo comparamos con los millones de años de existencia de nuestro Planeta, aquellas pioneras voces que comenzaban a mostrar que algo no andaba bien en la relación seres humanos-naturaleza, se han transformado en una leve brisa, frente a la gravedad de los problemas actuales, que amenazan en convertirse en un alud incontenible capaz de sepultar toda la vida en la Tierra.

En el transcurso de estos años, hemos escuchado o leído millones de declaraciones y enterado de la realización de miles de encuentros, conferencias, cumbres y convenciones, oficiales y de las otras, todas ellas resaltando la necesidad de salvaguardar, proteger y mejorar las condiciones del ambiente. Este año tampoco será una excepción en tal sentido y millones de litros de tinta, toneladas de papel y segundos y columnas en medios de comunicación se gastarán en convencernos de la bondades de un ambiente sano.

Lamentablemente la realidad difiere mucho de las buenas o no tanto declamaciones e intenciones de Gobiernos, empresas, ONGs., funcionarios y de toda una variedad de entendidos en el tema.

Hasta los principales artífices de la debacle planetaria hacen propuestas para la salvación común, dejando siempre bien en claro que todos somos responsables de la misma y bien se sabe que cuando todos son responsables, nadie lo es. A través de este artilugio comunicacional se pone en un pie de paridad a las víctimas con los victimarios.

A medida que se avanza en diagnósticos, cada vez más agoreros y terribles, los tiempos se acortan y lo que se preveía que iba a ocurrir dentro de un siglo, un nuevo informe lo sitúa en un par de decenas de años y así nos vamos acercando peligrosamente cada vez más a la confección de una autopsia. El certificado de defunción empieza a tomar forma.

La realidad está confirmando aquello de que “La inteligencia humana es limitada, pero la estupidez es ilimitada”.

Eso si, y como en un gran cambalache de la “Biblia junto al calefón”, el funcionario que autoriza la tala de bosques y montes nativos, el que no ve los contaminantes letales que se vuelcan al margen de la ley o dentro de ella, el que mira para el costado dejando que se arrase con ecosistemas invalorables y el presidente que arma los misiles y los tira en defensa de la paz y los derechos humanos, en este día, todos plantarán un árbol que testimonie su “compromiso” con las generaciones futuras, rodeados en la mayoría de los casos por cándidos escolares, que con un baldecito lo regarán.

Lo que ha comenzado a hacer crisis y estallar en pedazos no es solo el ambiente, sino el paradigma de este modelo consumista-desarrollista-energético-intensivo, que ha sostenido como verdad revelada el principio del crecimiento ilimitado y sin fin.

Miles de millones de personas comienzan a intuir, que dentro del mismo no tienen cabida y están sobrando. También empiezan a ver que el verdadero problema ambiental sobre la Tierra es: que unos pocos comen mucho y muchos comen casi nada y que la contaminación del agua, el envenenamiento del aire y la degradación de los suelos, son nada más y nada menos que distintas caras o facetas de ese pecado originario.

El maridaje entre poder y desigualdad es lo que ha posibilitado y forzado a que hoy estemos como estamos en términos ambientales y sociales.

Pero toda crisis deja sus enseñanzas y espero que sepamos aprovecharlas. Las mismas nos están indicando que el problema ambiental no es técnico o reservado a iniciados o entendidos, el problema ambiental es eminentemente político-ético y se relaciona directamente con los modelos de exclusión y marginación imperantes.

En consecuencia, es en el terreno político donde se debe dar la confrontación y el verdadero debate sobre el mundo en que queremos vivir y en donde vivirán nuestros hijos.

En ese esquema debemos convencernos que otro mundo es posible y además necesario, por cuanto en ello está nuestra propia supervivencia.

El poder no hace concesiones y mucho menos está dispuesto a renunciar a privilegios y prebendas.

Por ello, es necesario que todos aquellos que no comparten la óptica del todo vale para el desarrollo y que creen que el Planeta no es un producto de consumo masivo inagotable, que puede ser usado y desechado sin más, entiendan que es necesario desarrollar nuevas visiones y acciones basadas en la solidaridad y en la defensa de la vida.

Soy un convencido de que el éxito o el fracaso de las políticas de preservación del planeta no dependen tanto de las acciones de los gobiernos, como de la decisión y la toma de conciencia de los pueblos.

Por ello abrigo la no tan secreta esperanza de que mis semejantes despierten del perverso sueño de la banalidad degradante de “Gran Hermano” o de “Bailando o Cantando por un Sueño” y pongan manos a la obra en la construcción de un ambiente que merezca ser vivido en plenitud y no como una carga, con esfuerzo, grandeza, generosidad y vocación de servicio. Solamente así lograremos el sueño de seguir siendo vivos.


*docente e investigador U.N.L.